Ya he terminado y me retiro a dormir contigo



Ya he terminado y me retiro a dormir contigo, como si me hubiese acostumbrado a estar siempre a tu lado. Yo, María del Carmen no soy ni escritor, ni escultor y ni pintor, tan sólo mando palabras íntimas de tinta, son escritos que se pueden borrar fácilmente. Soy tal como me enseñaron y como aprendí, quizá gracias al cuidar de mi hijo, me entrego con absoluta sinceridad y con total naturalidad; hago lo que me dicta el corazón….

Sé que las frases bien redactadas pueden conformar un proyecto y levantar un puente, e incluso en su día levantaron pirámides, mas también sé que acarrean dolor… Te cuento esto porque sé lo que hago, porque tengo una edad similar a la tuya y porque, aunque emprenda aventuras de montaña, ya no tengo el cuerpo de un joven. Qué te pones pinza en el pelo para estar en casa, y yo unas zapatillas viejas; qué llevas ese holgado vestido de andar por casa, y yo mi camiseta y mis cómodas bermudas; qué ya te preocupan ciertas cosas de tu cuerpo de Mujer, y a mí mi barriguita y mis piernas. Sé que existe una miaja de reticencia a esta relación, que tienes una espinita de dudas que pincha tu corazón…, yo me descarno el pecho con similar inquietud, ya me siento totalmente desangelado pues soy muy distinto a un joven.

Ahora la presbicia con estas gafas raídas, en otras ocasiones combato un tonto dolor en el talón y siempre, siempre, está la huella de la imparable edad y de la insoportable soledad de mi corazón….

Pero, María del Carmen, con la amabilidad de mi escritura y el salero que tengo para Amaaaaar te aseguro que nunca borraremos los deseos de estas palabras. Con nuestra sed de ser felices, Tu y yo limpiaremos con la lluvia de talismanes de alegría toda huella del polvo que nos recubre…. Disfrutaré de ti, María del Carmen, una Gran Mujer.

Buenas noches. Amor.

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