Miel para un vaso sin zumo de naranjas




Buenos días…

Abrir mi canana de palabras, recargar las pilas con algo alegre y verter alguna cabriola de letras. Hoy me va a ser imposible y no sé, con tanto viaje, cómo lograrlo. Te dije en algún correo, o quizás fuese a través de palabras, que felizmente te haré el desayuno cada mañana y te lo llevare a la cama. Hoy me daba la sensación de que te iba a fallar y, con toda razón, me puedes lanzar con arrojo un rapapolvo y deshojar esta alegre flor como si fuese geranio marchito. Es porque ayer me sugeriste lo que desayunas, lo que te apetece tomar al escapar de la cama y sí en casa ahora mismo no tengo nada con lo que pueda cumplir…. Ni zumo de naranja, ni tomate natural y ni siquiera un trozo de queso, ni fresco ni curado; sabes que estaba fuera y no pude proveer el frigorífico con tus deseos.

No, ni siquiera en la hoja de papel osaría a mentir…, tu amistad y mi sinceridad debe de ir de las manos, como alegres niños que abren sus carcajadas para jugar por el parque…. No alojo astilla alguna que pueda hacer daño, las que disfruto tan sólo son para pender acalorados fuegos….

Así que hoy, esta ilusión está hecha añicos, la puedo usar para prender el desadormecer de tus verdemares… Comienzo pues con un girón de aliento…… Ssssss desvélate que el día te espera y sin ti no puede abrir la mañana… venga, di hasta luego y que volverás a la hora de la siesta, decidle al aire de tus sueños que descorrerás las continas del balcón de esas maravillosas esmeraldas verdes hasta la tarde, que vas a orear tu fantástica memoria….

Hace calor y aunque abra las ventanas de tu casa no corre ni un menudo hilván de aire, sólo puedo buscar un vaso de agua fresca. Sólo esa nimia cosa puedo ofrecer, desaposar la cristalina y gélida agua del vidrio del vaso y decantarlo por los rosados valles de tus labios, de los campos de las papilas gustativas de tu lengua y por los delicados álveos que caen por tu blanco cuello.

No sé si esta mañana me querrás dar un “besote”, pues resulta que después de no servir tu desayuno me aprovecharía de tus frescos labios…; merecido pues lo tengo, no exigiré tu arrumaco de buenos días….

Alegre copo de miel cae de mis ojos castaños, … se arrugan y se fruncen por no tener zumo de naranja en sus lágrimas…, por no cumplir con mis sueños de ciervo alado que te sirva inmarcesiblemente a Mujer.

Yo…, tímidamente y sabiendo que esta mañana he fallado, sí te doy un humilde beso…

No hay comentarios:

Publicar un comentario