Lunares


Tengo la cabeza cargada y no sé si es el cambio de tiempo o es el agotamiento, o quizás sean ambos que se ha asentado en los quicios que dificultan los movimientos de mis neuronas. En fin, tendré que cortar pronto este placentero momento de escribir y reposar en los albedríos de mis sueños.

Antes de caer rendido sobre la cama tengo que sacar a mi mascota, a Lunares. Hoy, que la lluvia no nos ha dejado pasear, no le he sacado por el campo como se merece. En cambio, él, sin exigir nada a cambio sigue igual de cariñoso y, como siempre que llego a casa, deshaciéndose en halagos y con un nervio alocadísimo. Rompiendo su cola contra los muebles, ladrando con cientos de tonos, como si me quisiese hablar, y saltando una y otra vez. Se sube encima de mí, apoyando sus patas delanteras, me sonríe con sus recolgones labios y me lanza lametones, atinando en ocasiones en mi cara. Aunque tenga la lengua muy grande no me babosea, pues da pequeñas caricias, ligeros o, para que lo entendiendas mejor, tímidos roces. Se lleva mi zapatilla escaleras arriba, pero si insisto en que la devuelva, me la trae a los pies sin recelo alguno. Sube a toda carrera, recoge su juguete y salta sobre su sillón…, ya hemos desistido de prohibirle ese lugar, hemos accedido a su voluntad, todo suyo, que disfrute sobre el sillón como uno más de la casa.

He tenido otros perros, y a todos los he querido como a un miembro más de la familia y ellos siempre han exteriorizado algo singular, una forma de ser que les ha hecho irremplazables. Leo en sus ojos y en su sonrisa y, misteriosamente, desaparece el rencor acumulado a lo largo del día y me pongo a jugar con ellos, o los saco a pasear porque piden tan amablemente mi compañía que no les puedo negar tan simple placer.

Cuanto tenemos que aprender de los animales, es una unidad de vida compartida que, aun tengamos diferentes formas, gozan de un enorme corazón familiar…. Sí, la imagen de mi Lunares, blanca y sedosa es un deseo leal y sincero, es un hijo más en mi hogar.

No cambio esta idea aun a sabiendas de que mucha gente no lo pueda aceptar y la considere descabellada. Me ha dado tanta vida como la que yo le tengo, sin más explicación, que ofrecer a él; se la merece.

Hay personas que diferencian a los animales como seres irracionales y a las personas como seres racionales. Sencillamente, estas personas no han convivido con animales y no saben que sí, que los animales son capaces de razonar.

Hoy he comprado un par de gafas


Hoy me he comprado un par de gafas, una de pasta azul-grisácea, a la que se le puede adosar una montura que la convierte en gafas de Sol, y otra, supuestamente de “regalo”, con una franja delgada y blanca que cruza por encima de los cristales… Ya estaba cansado de arrojar miradas con fugacidad, así, al menos, puedo intentar cautivar con mis prudentes ojos.

Además, estos dos círculos castaños que poseo, órbitas que para mí son sagradas, estaban cansadas de compartir el marco de mis ventanas con las ruines armaduras que llevo… En su tiempo fueron de Paco Rabanne, pero con tanto sudor salado del verano y tanto refregar para agudizar lo imposible, mi capacidad de ver, ya era inútil esforzarse para distinguir el modelo y aún menos para descifrar su estilo.
Supongo que ahora, con las nuevas gafas, se antepondrá la lágrima alegre a la lágrima gimiente y así, proseguida de los versos que releen estos ojos cansados, abrumaré la sonrisa de las flores con mi iris ambarino o desenredaré la nube hirsuta que ensombrece la luz en las praderas con el brillo de mi sensible retina.

Resulta paradójico, que la abierta alacena de nuestro pecho, este vivo espejo que magma todo los que somos, se emborrone con los años. Sí, de forma inconciencial, deja de recolectar la armonía exterior y se resigna a alar el irreductible riel que cruza nuestra vida. Con el tiempo los bosques dejan de entrar y, donde reía el chapoteo del río, ahora trinan mis íntimos pájaros a gritos, cantando a raudales lo que se le antoja al corazón.

Reinicio mi escritura



Amiga... recojo todas tus palabras como son, esencias de tu personalidad, tu forma de ser y rehúyo de ese sentimiento que expresas "como ganado". Así, amiga, ya no te abrumaré, no, no te agobiaré nada, absolutamente nada, nada, nada. Trasladaré mis conversaciones a lo que siento cuando "Dios" creo una flor o un árbol, cuando el orden caótico formó una nube en el cielo, o elevó una mariposa en vuelo... o cuando los parpados del cielo se cerraron en fuego a ras del suelo y cedieron en vértigo al infinito abismo del firmamento. Sí, trasladaré todas mis conversaciones a lo que tus ojos ven alrededor, al despertar, al ir al trabajo y al pasear.

Gracias a esa franca palabra tuya “abrumar” curtiré mi estilo de escribir y seré mejor para los amigos y, por supuesto, para ti. Reitero una vez más mi gratitud: Gracias, amiga, por esa corta y franca palabra tuya. Me ha hecho aún mejor....

Pienso qué, si describo una flor con la oportuna altivez, morando entre sus pétalos, me identifico como soy.

Ya no defraudaré a nadie con mi gruesa aorta, estrangularé mi sangre y reiniciaré una nueva forma de escribir….

Acicalar partida flor



La flor de una Rosa,

es siempre hermosa.

Un iris rubí que osa

a aurora luminosa.



Es flor tan graciosa

que queda generosa

en espejo de las olas

de un arroyo de hojas

de poemas y prosas.



Es, Carmen, valiosas

lágrima de sed celosa

que con gracia se posa

en los pétalos de Rosa.



De fuego, ascua luminosa

que únicamente reposa

si revela toda su amorosa

quietud interior, su rugosa

blusa, su encarnado tejido

con sólo hilvana queridos

ademanes; sí, caprichosa

avidez que como una losa

cayó en corazón de Rosa.



Mas ahora, una mariposa

con alas de lirio se posa

en su pecho, nuevo latido

afana en acicalar partido

amor de flor esplendorosa.



Sus ramitas son sedosas

y a la vez algo espinosas.

Es por esa guisa nerviosa

de una mujer maravillosa

que cosecha bondadosa

una aspiración de esposa,

mas si esta es dolorosa

se escarpia embarazosa

al cercenar su muy valiosa

fuente de cariño…El Amor.

Sospechar el don de la verdad



Está cayendo la tarde y tendré que salir para recolectar lirismos para mis textos... Aunque ya atesoro bastantes, he de ir a reunir más prestada delicadeza y juntarla en las alforjas que penden de mi cuerpo... Sé que soy terco y, es por ello, por lo que brego como mula que se aviene a las manos del amo por unas pocas de uvas arrugadas y, como calderilla, puede acopiar todos sus secos palos....

Ya llega el reloj a las doce, te apoyo sobre la baranda de mis brazos y veo que nuestros cuerpos no hacen sombra. Crees que es hora de sosegarnos, los copos de mis ventanas ya no se derriten y apenas hace calor. La colcha blanca de los cirros se ha plegado como una colcha que descubre todo el cielo raso del firmamento.

Deseas salir a pasear, me acompañas por los alrededores del museo Vostell, a través del embrujo de los bolos graníticos. Quizás conquistemos una isla ahíta del grillar de grillos y bajo la gema ambarina de tu mirada perfilemos la sombra que hacen nuestros cuerpos sobre la tierra de suelo. Sabes que te concedería, con mucho gusto, la baranda de mis brazos para que aliviar tu corazón partido en el balcón de mi pecho....

Paciencia y dar las gracias por este temporal que se nos entrega en la vida. Sospechar del don de la verdad y enmudecer mi alma con la voz encarcelada de una sirena propia.


Cuando un Corazón Enorme



Cuando un Corazón Enorme decide ponerle alianza a su otro latir, a su cónyuge, le ofrece primorosos regalos, bien cajitas decoradas que atesoren una alianza para toda una vida, o bien huevos de Fabergé que encierren una promesa de eterna lealtad. Sé que estos presentes son para arrodillarse, para tomar tu mano y decir, con una voz más o menos vacilante:

Nos unimos el resto de nuestras vidas.

Ella, de Inabarcable Corazón, ampara el presente que le han regalado y exclama:

-¡Ay!, ¿Qué haces? ¡Levanta tontorrón!

El Corazón Enorme, tembloroso, y continuando con su esperanza desencaja la tapa de la decorada cajita y sobre su terciopelo violáceo revela un Duende Alado, con pies y manos, de piel nívea, sumamente delgado y un brillo indefinible en su mirada, a continuación, desenrosca la mitad del huevo Fabergé y sobre una perla opalescente ofrece una Deidad del Aura Nocturna que bate lentamente sus blancas alitas de mariposa, con luz de luciérnaga, antenas de fina plata y patitas de hilo de oro.

El Corazón Inabarcables, con sus ojos vidriosos, de copos descongelados, no da crédito a lo que ven sus ojos, siente un escalofrío que jamás antes había advertido y adivina que emana de sus latidos, de explosiva diástole del corazón, es un big bang de amor, ….

Exclama el corazón enorme.

*Mi amado e Inabarcable Corazón, te concedo este Duende Alado para que

Sueñes despierta

de cuanta belleza

continua desierta

en la naturaleza.

Deja que reconvierta

todas las delicadezas

en verso que desconciertan

tus latidos con pureza.

*Y esta Deidad del Aura Nocturna es para que

Desvelada agites sus alas

y acompasando tu alma

invisible te alces a cielo

particular, a un suelo

entre nubes y de bengalas

de estrellas consteladas.

Flotar entre tus sueños.

El Inabarcable Corazón, con su entraña boquiabierta, exclama tendiendo puente milagroso y con un júbilo que, aun se suceda inadvertido, prende en una zona insondable de su Inabarcable Corazón.

-Siembras una dicha humilde, concedes palabras únicas y, con una ternura dulce, me cercas mi Inabarcable Corazón.

-¿Qué quehaceres diarios me concedes?, ¿Por qué derrites los copos de mis ojos?…. No es posible regalar tanto placer, o por qué, si, por qué te empeñas en darme absoluta felicidad; ya no puedo abarcar más primavera, ya he abierto mi corazón de par en par.

Si pudiese mover las manecillas del reloj de mi vida





Si pudiese correr las manecillas del reloj de mi vida, si consiguiese retrasar el tiempo hasta un instante anterior a mi primera relación y a sabiendas de que, tras la curtida piel de mi roto corazón anida el insoportable y amorgo rejón de deshonrosa relación anterior, renacería María del Carmen con estas mismas tonadas de Amor que te escribo cada día y también rebuscaría, desde aquel antaño segundo y entre todos los pechos, a la utópica Joven que goza de ese Enorme Corazón que en estos días me has entregado.

Escudriñaría todas las formas de ser, pero sólo repararía en ese modelo de personalidad que deseaba estudiar enfermería y que le encantaba la radio y así, día tras día oiría todos los programas de la radio, incluso prestaría atención a cada partido jugado, hasta advertir la singular voz de una comentarista que emitió una competición perfecta.

También me sentaría distinguido, más elegante que un caballito de mar, en las puertas del Mercadona, en las esquinas de la plaza de Mura, en las terrazas de la plaza del ayuntamiento, en las tiendas de regalo y las mercerías y a las puertas de aquel instituto de san José. Para llamar tu alegre atención, para desparramar distinción y delicadeza y para que te percataras de mí. Sí, mi Vida, para cruzar el litoral de la inabarcable mar, de ese océano de amor entregados que posees y que sacude con olas de ternura mi humilde pecho.

Además, hincharía mi alma, como un enorme globo en forma de corazón, hasta que reventar de amor y también, desollaría mis manos, hacendosas herramientas que devorarían todo tipo de labor, hasta envejecer por dar a nuestros querubines su merecida vida o, al menos, una existencia como la que nuestros padres nos entregaron. Tan sólo les exigiría a ellos, a Carmen, Ignacio y José, un único deseo, algo de rocío, unas alhajas para su madre, unas lágrimas de granadina helada para no sudar en nuestro eterno lecho Amor….



Ya estoy aquí de nuevo, como una yema brotando de la tierra árida y estival. Un esqueje de tallo dulce y aroma singular que, en medio, del halo de tus profundos ojos se deshoja en síes y en noes, como una última margarita; por ti, María del Carmen.

Sé que te agota el calor, que te empequeñece la flama del horno y te empapa en sudor; te sueño y te veo con el pelo recogido, serenando la humedad de tu nuca. Pero, también sé, que te satisface atinar con una sorpresa en sus paladares y que, desde esa nuca desnuda hasta las cerezas que brotan en las uñas de tus pies, sólo te contentas con sentir una sacudida de sano estremecimiento al verles relamerse con tu empanada, al verles felices.

Sin celo ofreces a tu nuera el ensueño de tu vientre. Cuanto llanto desamparado te queda por delante, justo cuando él descanse en el nido de la chica que ama. Si por ti fuese, mi María del Carmen, madre, desesperadamente trabajarías hasta desollar tus pies y tus manos y, lo más asombroso, lo harías sin esperar nada a cambio y sin ni siquiera descansar. Te preguntas si ella, tu nuera, se comprometerá con tanto entusiasmo por tu hijo.

Corres sin compadecerte y sin recapacitar ni un minúsculo segundo de qué estás haciendo. Vuelas de un lado para otro, macerando sabores, quemándote las manos y sintiendo tal bochorno, que nadie lo aguantaría. Aun así, tus brazos se mueven ágiles y reproducen un solo sonido, el tintinear de los cubiertos cuando baten los huevos o pican los aderezos.

Para que todo esté a pedir de boca cocinas sin parar, en incluso piensas, tras esa atmósfera cristalina de tu corazón, si habrás recibido un mensaje; pero tanto amor quieres demostrar, tanto les quieres complacer … que no te detienes a mirar si hay algún halago mío… te ciñes, como entraña que lo llevo, a contentar a la nuera que usurpa tu bebe….

Tenderías un puente milagroso para llevarles la comida todos los días….

¡Déjalos volar en la amable inocencia del Amor…!

Si me hecho colonia



Me dices que si me hecho colonia… Pues claro que me pongo perfumes, me gusta tanto como me atrae el olor de las flores. Ese ambiente repleto de fragancias que enseguida se apropia de toda mi atención. Por ejemplo, al pasear entre la hierba verde y bien regada del toronjil o al pausar la respiración para embeber la emanación del heno húmedo o de la paja empapada con el relente tempranero; es una sensación tan peculiar y tan propia de una flor, de una especia o de una estación del año, que saber gozar de su existencia es similar a tener conciencia de una persona, de un ser extremadamente especial, es esencia que inspira amor.

Una vez aprendes a caminar, cuando aún no acopias nada del entorno, cuando tan sólo eres niño de pecho y sientes en la atmósfera esa diferente persuasión, que no es voz de una madre ni destello de una luz de color, sino la maleabilidad de una fragancia nos invade el sentimiento e incluso logra vencer toda voluntad. Es la persuasión del buen olor, del aire que toma nuestros pulmones, que nos llena, nos satura y no exige con obstinación el deseo de respirar profundamente, de mirar con curiosidad para saber de dónde viene o de probar con cuidado para entender por qué huele así de bien.

A veces un aroma lejano lo llevo tan presente, que de nuevo siento incontenible deseo de aislarme en esa parcela. Así la satisfacción de subir otra vez a las Cinco Lagunas de Gredos, es para recoger ramitas de romero, o el placer de sumergirme de nuevo entre la maleza de Monfragüe, entre el cantueso y la jara pringosa o la complacencia de matinal, o de salir de casa y sentir exagerado arropo de la hierba recién brotada.

Así, María del Carmen, cuando paseé contigo mi cuerpo emanará Solo Loewe, es una esencia que no es de mí mismo, mas yo elegí esta fragancia con el corazón, con algo de cariño y así, pretendo que cuando sientas a tu alrededor este imperecedero perfume me recuerdes con Amor.

Quédate ahí en el sofá





Quédate ahí en el sofá, con tu costurero y tu punto de cruz, que yo retiraré la mesa antes de ir a trabajar… Toma las gafas de cerca y si quieres algo de música o te apetece algo de beber sugiéremelo, que sabes que te lo serviré con excesiva cortesía.

Mientras permaneces echada te hablaré de esta inclinación de afecto que me ha vuelto a poseer. Inclinación más intensa que esa violenta sensación de la mar cuando se tiñe de rojo con la puesta Sol. Afecto más delicado que la dulce emoción que siento cuando una frágil flor me ofrece todo su primor y me entrega su perfume sin exigir nada a cambio. Sí, María del Carmen, una inclinación de afecto más evidente que la exaltación viva de ver el primer llanto de un hijo recién nacido.

Este insomnio del corazón ha surgido de inmediato y es tan inminente que cada vez lo siento más puro. He de reconocer que se asemeja a una enfermedad de locura y que decisivamente, tú, María del Carmen, has alterado mi vida. Si, aquí, hasta tu gatito lo siento hermoso pues en su mirada encubre los cariños que tú, Amor, le has dado; y no cabe la menor duda que este cajón donde guardas tus cubiertos o ese donde colocas las especias entraña la clave de tu delicadeza…. Así, mi Niña, dos galletas me dicen más que un libro de versos y así, Dulce mía, un ratito con tu punto de cruz me tranquiliza más que la valeriana más intensa….

Cariño, ya te he recogido los platos y con mi tinta he charlado un ratito. Déjame tus labios para que los bese con sigilo y, si duermes, colocas las cosas aquí, en tu costurero…, volveré pronto, he de ir a trabajar.

GRACIAS AMOR.

Ya he terminado y me retiro a dormir contigo



Ya he terminado y me retiro a dormir contigo, como si me hubiese acostumbrado a estar siempre a tu lado. Yo, María del Carmen no soy ni escritor, ni escultor y ni pintor, tan sólo mando palabras íntimas de tinta, son escritos que se pueden borrar fácilmente. Soy tal como me enseñaron y como aprendí, quizá gracias al cuidar de mi hijo, me entrego con absoluta sinceridad y con total naturalidad; hago lo que me dicta el corazón….

Sé que las frases bien redactadas pueden conformar un proyecto y levantar un puente, e incluso en su día levantaron pirámides, mas también sé que acarrean dolor… Te cuento esto porque sé lo que hago, porque tengo una edad similar a la tuya y porque, aunque emprenda aventuras de montaña, ya no tengo el cuerpo de un joven. Qué te pones pinza en el pelo para estar en casa, y yo unas zapatillas viejas; qué llevas ese holgado vestido de andar por casa, y yo mi camiseta y mis cómodas bermudas; qué ya te preocupan ciertas cosas de tu cuerpo de Mujer, y a mí mi barriguita y mis piernas. Sé que existe una miaja de reticencia a esta relación, que tienes una espinita de dudas que pincha tu corazón…, yo me descarno el pecho con similar inquietud, ya me siento totalmente desangelado pues soy muy distinto a un joven.

Ahora la presbicia con estas gafas raídas, en otras ocasiones combato un tonto dolor en el talón y siempre, siempre, está la huella de la imparable edad y de la insoportable soledad de mi corazón….

Pero, María del Carmen, con la amabilidad de mi escritura y el salero que tengo para Amaaaaar te aseguro que nunca borraremos los deseos de estas palabras. Con nuestra sed de ser felices, Tu y yo limpiaremos con la lluvia de talismanes de alegría toda huella del polvo que nos recubre…. Disfrutaré de ti, María del Carmen, una Gran Mujer.

Buenas noches. Amor.

Formas de besar




Hoy me gusta la vida mucho más,

sí, la cálida tarde reservó un toque

mágico, fue tu embrujante bosque

de letras, una aurora que soleará

con dicha hasta que se descoloque

la fuerza de mis pies. Sé que llegará

más felicidad, hasta me inundarás

de alegría… Resurgirá con el roce

de inquietas yemas, con el choque

de tus labios y con el risueño retoce

de tan dulce lengua. Así se rimará

este amor a tu candor, un evoque

a mi hábil mujer entre los retoques

de un verso de varón, es mi papel

en la membrana interior de tu piel,

es tu gran corazón que bombea miel

ambarina hasta el iris de mis ojos…



Estaba falto de amor, era a medias,

una herida abierta y sin asistencia.

Hendía mi amargura con un bisturí

de versos escogidos, pero sin un fin

de rimas que cicatrizase este sentir.

Hoy, esa inquieta mar de tu boca,

esa voz marea, el cante de tus olas

pleamar ha penetrado en la dársena

de mi pecho, en mi alma entre rocas

de ansiedad y, Carmen, lo has pulido

como coral luminoso; ahora marinero

que deriva hacia sirena en un velero,

hacia los faros de sus profundos ojos.

El desvanecido latido de mi corazón

ya lo botan en tu océano de Amor…



Pues vamos allá






Pues vamos allá ¡y no te alarmes!

que yo me desasiré en loca alegría

de corazón indiviso que se volcaría

en esencia por tu órgano de lira 

en noche de teatro, un desarme 

de amor y una melódica poesía 

que indaga letra para que labres 

en mi pecho el cariño que curaría 

la soledad de mi ser con Carmen. 



Desborda mi linfa y que se derrame 

por tu cuello de cisne en caligrafía 

de lágrimas, de párvulas y limpias 

rimas que te cedan besos cada día, 

lírica de osados versos para la Vida 

floral de mágico universo inabarcable. 

Amor que se hacina en mujer amable.


Así, tal como te he dicho…. Parece sencilla, pues se ve en menos de un minuto y, si no se desmenuza, asoma poco. A quien lo lee de reojo, me compadezco de él pues vive en la tediosa rutina, pero a quien lo repasa una y otra vez y lo deletrea, percibe el tiempo que se ha invertido, lo que el escritor se ha comprometido.

Así, en los primeros versos…. Indico un corazón indiviso, de una sola mujer; que se vuelca y derrama desasido, como corriente de un arroyo, y alegre a través del órgano de la lira, por tus cuerdas vocales Carmen, por tu cuello. Está escrita en una noche de teatro, cuando estabas en Mérida. Es un desarme de amor, una frase sin armas y de bienquerer, o sea, te entrego lo más preciado de mí y con absoluta bondad, con dulzura, amabilidad…; sólo cariño. Quizás algo egoísta, pues la palabra curaría la soledad de mi ser, suplica que me ayudes a eliminar esta perversa laguna invadeable que me ahoga durante años….

Sí, Carmen, este corazón palpita loco y desborda su linfa, sangre, en caligrafías de lágrimas párvulas y limpias, letras sinceras, de niño inocente, sin malicia alguna. Tú podrás tener toda mi lírica, Carmen, y te considero mujer de Vida Floral, con un pecho como un Universo Inabarcable donde cada día cederé mis versos, mis besos…; rimas o prosas…

Esto es real Carmen… lo demás, lo que nos rodea, no es real…, es trivial….

Antes de que cese mi lucidez





Antes de que cese mi lucidez

te he de desasir esta sensatez.

Así, sin la venda de mis ojos

y con reflexivo aire de cristal,

he de descubrir la desnudez

que hiende mi piel, el umbral

que separa este abalorio rojo.



Aun tras este accesible reverso

se arrulle mi respeto en versos,

no haciendo toda sentimental

luz, más bien soy la esponja

de ese inabarcable universo

que goza cada una de las hojas

que cultivo; así, la ebria Rioja

de un Cascabel lindo e inmenso

cifrará estos poemas sin final.



Sí, este canto es mi clásica copla

que se afina al darte mis noches

trémulas, un fuego de Amapola

me ha de suceder en cada Besote.

Gracias a tu amistad se me acopla

una mar resuelta y llena de olas,

el vaho tibio del Rocío de auroras,

el Sol que entre los rizos tremola

y la oliva esmeralda que acrisola

el iris de una ventana Ingeniosa.

Duces sueños y buenas noches.

Consciente





Buenos días.

Ya he puesto a entibiar la leche desnatada, para servirte el colacao, y también mi cafetera, para mi café, para ponerme como una moto alcanzar Madrid sin pestañear.

Ya escucho el silbido del expreso de la medianoche, ya ha subido y me puedo servir una taza. Son de cerámica y las tengo de todos los colores y todas las formas, con estampas del camino de Santiago y de Roma, con filigranas evocando a París, con motivos infantiles y otras de flores y corazones… Yo me echaré el café en la taza de senderista del camino de Santiago y para tu colacao elegiría la de París, servirte un desayuno en cerámica contemporánea, de Champs Elysees e ingeniero Eiffel, ….

A veces, la tecnología resulta una cárcel, que nos manda tener que ir hasta Madrid, como si estuviese ahí, a la vuelta de la esquina. Con razón el viernes se encarama en la cima del cansancio, en la pingorota del sueño…. Mérida debería de estar ahí, al bajar las escaleras, así saldrías de casa cuando estuviesen todos los vecinos levantados y podrías alegremente dar los buenos días…. Es que, recomponiendo la naturaleza, parecemos búhos a estas horas, ni vecinos, ni amigos sólo aves nocturnas pululando por las calles.

En fin, es maravilloso este extraño entramado de trabajar, esta malla inquietante del quehacer tiene sus ratos muy buenos y al tic-tac que nos espabila, se lo hemos de agradecer…. La maravilla del mañana, la indestructible sonrisa de los compañeros, es la indefinible dimensión de la vida…. Donde las cosas suceden a tal altura que nos acobardan, mas hay que decir que nuestro tesón humano llega tan lejos que todo lo resuelve….

Soy consciente de que ocurrirán dos cosas…:

-Que la Red del Mundo se mantendrá para siempre….

….

-Que nuestra Mente en este mundo se desconectará en sueño eternamente profundo….

Aún no estás echada




Aún no estás echada…, ahuyentaré la claridad corriendo las cortinas y la tenue oscuridad se extenderá sobre tu cama. Aguardo a que el ánima de los sueños se deje entrever en tus clausurados párpados y sentado al lado de tu cama permanezco ahí, como una ovejilla más que contarás hasta que te adentres en la mágica ilusión de la siesta. Te acecho Mujer, sí y velo por todas y cada una de esas estrellas brillantes y, una a una, se me revelan como luceros prendidos en tu piel. Paralizo mi respiración, pues no pretendo tu despertar, y me aferro a la fascinante contemplación de tu carita dormida; a la somnolencia de tu ser.

Tu ligero cabello, como una rama de sauce se crespa sobre la almohada. Tus perfiladas orillas se cierran y estancan la laguna de tu saliva, silencian las danzarinas ondas de tu voz e impiden que resurja la punta de tu rosada y exquisita lengua; mejor así, pues no es fiable mi fiebre de besarte y arrimándome, en un extraño ademán, me inclinaría para libar tu húmedo calor lingual…. Los dulces fresones que adornan las uñas de tus dedos son raíces encarnada y peregrinas de pulsos y huesecillos y de voluntariosos caminos por la montaña, la plaza y las calles de la parte antigua. Un pistilo de flor en cada dedillo y un estambre en forma de poema y con rimas de polen, caen como diferentes superficies para conformar las sendas de tu vida. Así son estos suelos, bien de cortezas áridas, pulidas y resbaladizas o bien de cuerpos enternecido por raíces profundas, húmedas de alegría y labradas con alma de cortesía.

El sereno de tu dormitorio acaricia la piel de tu mejilla y noctámbulas luciérnagas se posan sobre tus pómulos, en tu frente y en tus cerrados párpados y tus sellados labios. Aún no sé qué se ocultas en tus sueños, no sé por qué reservas la suavidad de tus manos y por qué tu aliento continúa desierto y reseca las lágrimas de mis párpados y el fino tinte de mis yemas quemando toda mi sangre.

Mi razón tamiza el corazón y sostiene que te alejas, más mi loco corazón lo desmiente y no concibe voz sin amor; supongo que mi sensatez jamás comprenderá a mi corazón. Aun así, miro hacia fuera y, aunque haya expresados miles de aspavientos en mis poemas, no sé si obro bien, si cincelo con sensatez mi delicado corazón sincero….

Un pulsa de amor locamente comedido



Ya no hay tiempo, Cascabel…. Vuelve a colocar tu mesa, apremia a tus compañeros y auséntate un rato. Es el instante de ese gusto a café, un pequeño tris para el recreo con tus amigas y, por qué no, para picar algo o para obrar libre, como te plazca. Sí, ve y muestra a todo el mundo una sonrisa que transluzca que algo singular nos está sucediendo….

Yo ya he colgado en mi corazón un aviso que proclama que pertenezco una perla de rocío. Para pender este rótulo de infinita lealtad me he valido de la flecha de Cupido que tú, Amor, me has lanzado. Ya, todo es otra cosa, incluso el calor del Sol es más soportable, pues tú sueltas un aire limpio que mi pecho aspira y mi solitario corazón se consuela y, a la vez, se enerva de tanto dar con cada loco latido…. Oooooh!!!!, mi razón le comprende perfectamente, pues ya latía seco y enjuto y ahora, con tan sólo una natural palabra tuya, con sólo ese –suena lindo-, ese –viernes noche no soy persona- o ese –cascabel-, o con solamente esa imagen que plasma incuestionable belleza se pone, este corazón que ya te pertenece, a pulsar loco y a vivir fuera de sí.

Cuanta sangre he de lagrimar a través de las yemas de mis dedos. Gracias a esta Buena Nueva, este corazón, ya tuyo, es un tintero sin máculas que, como enredadera lozana, se arracima párvulo para desdibujar los tonos del pasado y repintar, desde este momento, una nueva y expresionista realidad…. Sí, mi Vida, aun sea demasiado veloz y te declares febril sentimiento, seré un Vincent van Gogh que en plenitud no dudará en rotular un ensueño preciado en el sereno corazón de mi encantadora Mujer….

Mujer…, alzo los ojos para sentir la bóveda del cielo y abro mis pétalos de lirio que se deshojan en las primaverales manos de mi Edelweiss de cristal. Son tus finos labios, esas orillas de rocío que se estremecen como pétalos de Flor de las Nieves; es tu mirada abisal, esas ventanas abiertas que atajan hacia el Big Bang que sucede en cosmos de tu pecho, donde un corazón sencillo y sincero reproduce una Creación, un Universo, en este humilde y servil corazón, siempre tuyo; y son las olas de la mar áurica de tu cabello, sí, ese océano de pelo es pleamar para un bucanero de amor, un Simbad marino que atesorará de cada rizo tu aroma, de cada ola tu sueño…. Así, mi Amor, como Unicornio veloz, crearé una nueva constelación en nuestro singular firmamento de amor, una pareja de estrellas que cintila lejana e inextinguible en lo que resta de eternidad….

Cuando me des permiso, dedicaré libidinosa prosa a las cerezas que brotan en las yemas de tus dedillos, a los pies de mi Mujer.

Un desayuno


Voy corriendo a entibiar tu café, cogeré el tarro de miel y con una puntita de ese ámbar líquido lo endulzaré… Sí, confío que ya está en su punto… ya acaricia tus labios como si se tratase de mi propia piel. Qué más, una tostada de pan de leche dorada a fuego lento, para que cruja bien por dentro y lo irrigaré con un hilo de aceite verde virgen, de la manzanilla de Cáceres, de Jacoliva… y un pellizco de azúcar para mantener la agradable melosidad de tu saliva…, Mujer.

Miel para un vaso sin zumo de naranjas




Buenos días…

Abrir mi canana de palabras, recargar las pilas con algo alegre y verter alguna cabriola de letras. Hoy me va a ser imposible y no sé, con tanto viaje, cómo lograrlo. Te dije en algún correo, o quizás fuese a través de palabras, que felizmente te haré el desayuno cada mañana y te lo llevare a la cama. Hoy me daba la sensación de que te iba a fallar y, con toda razón, me puedes lanzar con arrojo un rapapolvo y deshojar esta alegre flor como si fuese geranio marchito. Es porque ayer me sugeriste lo que desayunas, lo que te apetece tomar al escapar de la cama y sí en casa ahora mismo no tengo nada con lo que pueda cumplir…. Ni zumo de naranja, ni tomate natural y ni siquiera un trozo de queso, ni fresco ni curado; sabes que estaba fuera y no pude proveer el frigorífico con tus deseos.

No, ni siquiera en la hoja de papel osaría a mentir…, tu amistad y mi sinceridad debe de ir de las manos, como alegres niños que abren sus carcajadas para jugar por el parque…. No alojo astilla alguna que pueda hacer daño, las que disfruto tan sólo son para pender acalorados fuegos….

Así que hoy, esta ilusión está hecha añicos, la puedo usar para prender el desadormecer de tus verdemares… Comienzo pues con un girón de aliento…… Ssssss desvélate que el día te espera y sin ti no puede abrir la mañana… venga, di hasta luego y que volverás a la hora de la siesta, decidle al aire de tus sueños que descorrerás las continas del balcón de esas maravillosas esmeraldas verdes hasta la tarde, que vas a orear tu fantástica memoria….

Hace calor y aunque abra las ventanas de tu casa no corre ni un menudo hilván de aire, sólo puedo buscar un vaso de agua fresca. Sólo esa nimia cosa puedo ofrecer, desaposar la cristalina y gélida agua del vidrio del vaso y decantarlo por los rosados valles de tus labios, de los campos de las papilas gustativas de tu lengua y por los delicados álveos que caen por tu blanco cuello.

No sé si esta mañana me querrás dar un “besote”, pues resulta que después de no servir tu desayuno me aprovecharía de tus frescos labios…; merecido pues lo tengo, no exigiré tu arrumaco de buenos días….

Alegre copo de miel cae de mis ojos castaños, … se arrugan y se fruncen por no tener zumo de naranja en sus lágrimas…, por no cumplir con mis sueños de ciervo alado que te sirva inmarcesiblemente a Mujer.

Yo…, tímidamente y sabiendo que esta mañana he fallado, sí te doy un humilde beso…

Flor prímula





Advierto Flor que llena los cielos,

la presiento sahumada en el viento

estival, llenando todos mis sueños.

Un aroma disperso que se adentra

en mi vivero de llanos sentimientos

y labra un surco de amor sencillo.



Juraría que es Preciosidad única,

que sin esfuerzo socavó mi pecho

arremolinando un trémulo brillo,

un candor exótico, que me ahuecó

el cuerpo al retirarme el corazón.



Desde el primer coqueteo incendió

el oxígeno de mi sangre en las venas.

Incesante espera por tan amable

voz, una prímula de amor eterno

en cimas blancas e inalcanzables,

una mujer ideal, veleidosa y ligera.

Exuberante lindeza rinde mi razón

en la bañada acequia de mis versos.



Dama de ensueño que anida libre,

juntaré mi claridad, mi calibre

de bondad y calcaré un corazón

tan fiel y entregado a tu atención

que la presión de tanta emoción

quizás me altere y desequilibre

en locura de rimas incoherentes.



Disuelta mi forma de ser en polen,

sólo respiro amor para siempre.

Ardiente sentimiento que inmole

todo mi tiempo a la inmarcesible

gracia de la Flor del Amor Eterno.

Estudiando qué es el Amor para hacerte feliz



Pienso todo el día en el tallo de esa Flor, imagino su nevada corola y, en cada respiro que me tomo, recorto mi entorno y reconcentro las lentes de mi duende corazón en hacerla feliz. Aunque pequeño me adhiera a un lado del pistilo de esa bellísima Flor, yo alejo con cuidado mis manos y tan sólo la acaricio con mis versos y la agradezco, de todo corazón y con absoluta educación, que me lea y, si acaso se despierta con dudas por falta de independencia, que me lo cuenta sin recelo que me apearé de sus pétalos y aguardaré a sus Pies, en la hermosa ladera de su delgado cuerpo….

Pues, con mi corazón abierto, Mari Ángeles de mis Nieves, bien sé que tu primordial motivación es la libertad y, es por ello, por lo que me adheriré, si así lo me lo pidieses, al motivo de color que adornan tus sandalias y ahí, al lado de tus dulces y finos pies, pasaré desapercibido con tal de que sea feliz…. Dime, mi Cariñosa Amiga, qué es lo que prefieres, lo qué más deseas….

Renovaré mi escritura con tinta de hierba dispersa y devoraré todos los misterios que se ocultan en tu pecho y así, estudiando como un ingeniero de Amor exclusivo para hacerte feliz, inclinaré todo mi corazón en respetar tu forma de Ser, en ilustrar tu maravillosa Alma;… en ser lo que Tú deseas que quiera ser para ti, mi Amada Amiga, mi flor Divina.

Qué me pongo hoy




-Qué me pongo hoy-

-Voy con pantalones cortos-

-¡Noooo!. -¡Lo sééééé...!-

-¡Para salir, no puedo ir con pantalones cortos!- Era broma.

-¿Dime?, Cariño, ¿qué me pongo?-

-¿Unos vaqueros o voy como un pincel?, -con mi pantalón de vestir que asemeje hecho de pan de oro para lucir en el brazo de mi hermosa Flor-

Iba de un lado del dormitorio a otro, nervioso y sin saber que lucir. Esperaba un hilo de tu voz, un consejo impecable para pasear como un esqueje que, en sí luce una flor y una yema juntas en la misma rama, un encaje de juncia a las orillas de mi Ría. Ella, de verdemar apacible que espeja la ternura de la Luna y el esplendor del Sol, y él, un cabello flexible e inquieto que conserva su primor gracias la cristalina savia de su Ría. Una miscelánea depositada de forma natural en el oasis de una gran Mujer.

Mientas tú, mi Edelweiss, desabrochabas la hebilla de tus bailarinas de pasear. Yo, como un inquieto estambre, que se emociona con el meloso pistilo de un capullo, me arrodillé frente a las finas curvas de tu empeine y de tu puente y junto a tus juguetones y acaramelados dedillos. Retiré la bailarina de tus mansos y, como una sortija más con la que confesar honradez y amor para cada día y para el resto de nuestras vidas, me prometí a uno de tus pies. Recogí del suelo tu otra bailarina, coloqué con mimo su motivo rojo y pronuncié una nueva promesa de amor, sobre mis manos la cálida piel de tu pie y la bailarina que casa cada paso de nuestras vidas…, así, una de tantas declaraciones de lealtad y sencillez.

Sí, cada día te juro honradez y para el resto de nuestras vidas ofrezco lealtad… millares de sortijas y una celebración constante e inocente de bienquerer limpio…. ¡Ya puedes besar sus pies!

Que decir, que al adornar tu liso y pequeño bolero con la piel de tus brazos y con la nacarada moldura de tus hombros; hubo una nueva noche de ramos y así, con cada uno de mis gestos y con cada rendimiento de corazón, acontecieron perennes noches de boda, incesantes celebraciones hasta el ángelus de nuestras mágicas vidas.

Cogidos de las manos y bajo las dispersas hojas de los álamos de Cánovas caminamos en busca de nuestros amigos. Yo devoraba el misterio de tus ojos y tú sonreías jugando con mis palabras y con mis manos. Un fino haz de Luna titilaba la plata tu mejilla y prendía las teas de las ventanas de tu vasto Universo.

Resplandeciente, como un satélite en fase llena, mi Celeste Flor de las Nieves arremolinaba todas las miradas y todos los halagos que, en un principio se ahuyentaban por los alrededores, pero los ecos los sedimentaban en el garboso tallo de mi Flor, un pulso de su corazón gravitatorio y deshace toda la avenida en cortejos.

Así, las hojas de los árboles tapizan su paseo y el trinar de los ruiseñores, junto con el bramar del viento que peina las ramas, conforman natural orquesta que nutre de locura mi cortejo.

Resplandeciente en la barra del Pub, donde la dorada y húmeda llama de una cerveza rubia quema con frío la orilla de sus labios. Yo, me pedí su dulce sangre, un bitter kas con hielo triturado y el limón de los poros de tu piel. Ya entrada la noche y cuando los amigos se retiran, bien sus casas o bien se encierran en sus embriagadas sienes de vino. Yo también me deslicé a navegar en cortejo a tu Orilla y así, sin portar la más mínima sombra en mi aparejo de amor, me adentré en la Mar Helénica de tu Boca… sin brújulas ni sextantes, tan sólo ese astro en tus Labios y la Bóveda Palatina de tu Boca para derivar náufrago en el fondo de tu pecho.

Un velamen repleto de versos, un vendaval de poemas que se empapa de Besos y el álveo de sudor de un arroyo que nace del más Dulce Amor. Resplandece nuestra piel a contra del Sol, son dos corazones que se funden ingrávidos entre los deseos del Cuerpo …; es Cariño Sincero, es Amor.

Un instante para expresar



Un instante en la tarde para cambiar algo, un hueco para retirar los óxidos e intentar brillar.

Sé que todo tiene un principio y que en una simple exaltación la alegría resplandece, la bonanza nos invade e incluso la mismísima vida renace de nuevo.

Mas, si en mi camino pretendo perdurar en el vasto corazón de alguien y, si acaso, en la mente de la gente, he de escribir cosas dignas de leer, he de caligrafiar espacios de ensueño y perfilar duendecillos hermosos. Por supuesto, en este deambular no hay cabida para el plagio sino sólo la para la digna claridad con la que dicta nuestro corazón…

Así, el inasible aire que un lobo respira no es en realidad la esencia de su vida es, en todo caso, ese fulgor de la Luna llena el que colma sus ojos en la noche, el que de tarde en tarde le incita a escapar y, sin estrellas, sólo plenilunio, es que le invita a soñar. … la sensación que se reproduce en cada uno de sus latidos, al correr ligero y al margen de los precipicios para lograr lo imposible; todo por el amor a su camada, de sus cachorros y su Loba…

La mañana…, fue bien. Si acoto el tiempo que empleé en cada hora, desde las ocho hasta ahora, la primera hora fue la más que completa, pues saqué broma de mí y te apremié en mi pensamiento para que despertaras.

Ahora el cansancio me nubla y me apetece echar una cabezada, pues no sucede nada en especial, pero prefiero adentrarme en el precipicio y continuar escribiendo hasta que llegues de tu paseo. Querría, Cariño, sobresalir con el final de una poesía y presumir de una rima distinguida, pero los achaques de trasnochar enturbiaban mi serena razón.

Así que me retiraría a dormir,

el desconectar en mí y olvidar

la vía de la jornada que al final

no sostuvo nada de especial. 



Al menos, este preciado lugar

de sueños, ese diáfano cristal,

el cual no alcanzo a describir,

es donde idealizo mi afan de vivir….


En medio de esta tarde, mi fantasía aflora y despereza todos los sentidos y encauzas mis estrofas hasta altas horas de la noche. Es mi tiempo concedido a Ti, Cariño. La innata delicadeza que crece por tú la riegas y la mimas, es donde cosecho todo lo apolíneo y hago gavillas líricas.

Es la más noble manera de batallar contra la cotidiana marea de trabajar. Me crezco en un concepto señero, en un tiempo propio y, como en un espejismo, ando por un universo paralelo donde detengo el Sol. Es agradable sentir el fragante beso de las flores, el trinar amoroso de los pajarillos y el inmarcesible susurro del viento que cautiva todas las hojas de mis dehesas, de mis bosques…

Estoy tan inmiscuido en Demostrarte Respeto, que incluso en el trabajo elaboro informes impecables que chocan hasta con los ojos de los clientes… ¡¡¡jeje!!!. Mas esto tiene lugar, un maravilloso fin y así no me hundo en mí, no me oxido y no dejo de coruscar,…

Cariño, es mucho más lindo expresar un juego de palabras que semeje a las bocas que se besan. ocurre en apenas un minuto, pero eso sí… un minuto que funde todos los plomos del corazón, un santiamén para acariciar tus labios, sentir tu aroma y libar néctar de salivas que dilata el corazón hasta no coger en el pecho…

Ahora, en casa, como niño que juega, amplio toda la belleza recolectada. Continuo con mi inocente caligrafía y perfilo palabras educadas que sé a dónde me llevan, frases que pretendo que cambien algún día tu intención y, por favor, Cariño, llévalas consigo para que no caigan en el olvido o se desvanecerán con el tiempo….

Big Bang








Me sentaré, sin que tú me adivines,

en una esquina de tu personalidad

y sin respiro y con mis parlanchines

dedos trasluciré tinta de sinceridad,

cautelosas rosas para tus jardines.



Me poso en esa cima transparente,

con ajuares de neblinas y diferente

ladera, floresta de una loma ardiente.

Descalzo siento el temblor del suelo,

su latido, el trémulo pulso del cuerpo.



Qué te reservo al comenzar mi poesía,

un dibujo que no es sólo fina caligrafía

que abro en tus adentros, sino fantasía

a alegre mirada, una verdadera galería

donde trazo con atento pincel melodía

presta a un oído que amerita antología

de amor, que exige fragor de querencia.



En la noche siento el revuelo en mi ser,

espíritu duermevelas que sin ningún poder

se apoya entre las armas y los escudos

de sus manos lastimadas y su desnudo

pecho…. Osados versos para romper

espigón de mi ahogo y así, emprender

una odisea en la mar, veloces nudos

de un velamen que rima a buen ver.



Al cabo de días sigo tan miserable,

e infeliz, quizás demasiado amables 

son estas rimas o tal vez abominable

es mi tez con gafas, mas mi corazón,

no entendido, es la más loca región

de fantasía que inunda toda razón.

En las noches, bebedor de cervezas,

de aloque espumoso o ron con limón,

mas, mi virtud es ser la dulce cereza

que se desencadena libar la riqueza

de tu boca en una sincera relación.



Así, me malogro con exceso de café

pues me consumo si no sacio mi sed

con una vaga carta, sin apenas sudor,

una infusión de luceros que rutilen fe

de manos de una mujer dulce en amor.

Sueños en tu siesta



Cuando al fin te retiras, después de entrar, salir y recibir a los clientes, de la comedia de colocar los papeles que, por sí solos, resurgen en el medio de la mesa, del enredo de ires y venires por los pasillos y de abrir las puestas; todo, tal como es una jornada.

Te dejas caer en el sillón, en tu lado del salón, o sobre la almohada y te esfuerzas en aquietar tus latidos, tu fatiga. Justo ahí enciendes una luz en la cabeza, eliges un color y pulverizas una gota de aroma. Entonces resurgen las imágenes, figurillas que se recrean detrás de tu frente.

Abres un paisaje en blanco y comienzas a llenarlo con el máximo rigor posible, de espejismos de color y de mágicas ilusiones. Al poco tiempo, y en un instante, las figurillas se tranquilizan y te trasladan a los caminos de la montaña de Cáceres, te llevan a las veredas de los parajes de los Barruecos e incluso te deportan a aquellas rutas en las altas cimas de Pilatus o a remar por las aguas del lago de Zúrich. Tus fascinantes ganas de vivir te hacen permeable al más mínimo detalle y, así, las simples espigas doradas o los diminutos brotes verdes te distraen como si la sencillez inundara la transparente mar de tu corazón.

De idéntica manera, sé que te emociona la Luna llena, lo sé por tu pasear nocturno, y que te seducen los cortinajes de fuego que se alzan por los cielos durante las puestas de Sol, o con el centelleante camino que la Luz traza en tu piel del Mar.

Sé, que el abismo del firmamento en las noches estrelladas te suelta el alma y hablas con claridad, tanto como una Luna llena, hasta llegar al amanecer, respirando el agradable aroma del heno húmero y sintiendo el relente que atemperar tu piel.

Yo me acurruco, advirtiendo lo insignificantes que soy para ti, en tu inmenso universo y, a la vez, lo feliz que puedo llegar a ser. Así, Mari Ángeles, intento dilatar mi ser hasta el infinito y aspiro, aun sea a base de versos, a palpar lo inasible de tu ser, a cuidar de tu gran corazón,…. El júbilo de pensar que tú, Cariño, piensas en mí y el amor al proyectar todo mi corazón en los demás…, me colma de bienestar, me hace sentirme en paz conmigo mismo.