Me sentaré, sin que tú me adivines,
en una esquina de tu personalidad
y sin respiro y con mis parlanchines
dedos trasluciré tinta de sinceridad,
cautelosas rosas para tus jardines.
Me poso en esa cima transparente,
con ajuares de neblinas y diferente
ladera, floresta de una loma ardiente.
Descalzo siento el temblor del suelo,
su latido, el trémulo pulso del cuerpo.
Qué te reservo al comenzar mi poesía,
un dibujo que no es sólo fina caligrafía
que abro en tus adentros, sino fantasía
a alegre mirada, una verdadera galería
donde trazo con atento pincel melodía
presta a un oído que amerita antología
de amor, que exige fragor de querencia.
En la noche siento el revuelo en mi ser,
espíritu duermevelas que sin ningún poder
se apoya entre las armas y los escudos
de sus manos lastimadas y su desnudo
pecho…. Osados versos para romper
espigón de mi ahogo y así, emprender
una odisea en la mar, veloces nudos
de un velamen que rima a buen ver.
Al cabo de días sigo tan miserable,
e infeliz, quizás demasiado amables
son estas rimas o tal vez abominable
es mi tez con gafas, mas mi corazón,
no entendido, es la más loca región
de fantasía que inunda toda razón.
En las noches, bebedor de cervezas,
de aloque espumoso o ron con limón,
mas, mi virtud es ser la dulce cereza
que se desencadena libar la riqueza
de tu boca en una sincera relación.
Así, me malogro con exceso de café
pues me consumo si no sacio mi sed
con una vaga carta, sin apenas sudor,
una infusión de luceros que rutilen fe
de manos de una mujer dulce en amor.
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