Un desayuno


Voy corriendo a entibiar tu café, cogeré el tarro de miel y con una puntita de ese ámbar líquido lo endulzaré… Sí, confío que ya está en su punto… ya acaricia tus labios como si se tratase de mi propia piel. Qué más, una tostada de pan de leche dorada a fuego lento, para que cruja bien por dentro y lo irrigaré con un hilo de aceite verde virgen, de la manzanilla de Cáceres, de Jacoliva… y un pellizco de azúcar para mantener la agradable melosidad de tu saliva…, Mujer.

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