Antes de que cese mi lucidez





Antes de que cese mi lucidez

te he de desasir esta sensatez.

Así, sin la venda de mis ojos

y con reflexivo aire de cristal,

he de descubrir la desnudez

que hiende mi piel, el umbral

que separa este abalorio rojo.



Aun tras este accesible reverso

se arrulle mi respeto en versos,

no haciendo toda sentimental

luz, más bien soy la esponja

de ese inabarcable universo

que goza cada una de las hojas

que cultivo; así, la ebria Rioja

de un Cascabel lindo e inmenso

cifrará estos poemas sin final.



Sí, este canto es mi clásica copla

que se afina al darte mis noches

trémulas, un fuego de Amapola

me ha de suceder en cada Besote.

Gracias a tu amistad se me acopla

una mar resuelta y llena de olas,

el vaho tibio del Rocío de auroras,

el Sol que entre los rizos tremola

y la oliva esmeralda que acrisola

el iris de una ventana Ingeniosa.

Duces sueños y buenas noches.

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