Un pulsa de amor locamente comedido



Ya no hay tiempo, Cascabel…. Vuelve a colocar tu mesa, apremia a tus compañeros y auséntate un rato. Es el instante de ese gusto a café, un pequeño tris para el recreo con tus amigas y, por qué no, para picar algo o para obrar libre, como te plazca. Sí, ve y muestra a todo el mundo una sonrisa que transluzca que algo singular nos está sucediendo….

Yo ya he colgado en mi corazón un aviso que proclama que pertenezco una perla de rocío. Para pender este rótulo de infinita lealtad me he valido de la flecha de Cupido que tú, Amor, me has lanzado. Ya, todo es otra cosa, incluso el calor del Sol es más soportable, pues tú sueltas un aire limpio que mi pecho aspira y mi solitario corazón se consuela y, a la vez, se enerva de tanto dar con cada loco latido…. Oooooh!!!!, mi razón le comprende perfectamente, pues ya latía seco y enjuto y ahora, con tan sólo una natural palabra tuya, con sólo ese –suena lindo-, ese –viernes noche no soy persona- o ese –cascabel-, o con solamente esa imagen que plasma incuestionable belleza se pone, este corazón que ya te pertenece, a pulsar loco y a vivir fuera de sí.

Cuanta sangre he de lagrimar a través de las yemas de mis dedos. Gracias a esta Buena Nueva, este corazón, ya tuyo, es un tintero sin máculas que, como enredadera lozana, se arracima párvulo para desdibujar los tonos del pasado y repintar, desde este momento, una nueva y expresionista realidad…. Sí, mi Vida, aun sea demasiado veloz y te declares febril sentimiento, seré un Vincent van Gogh que en plenitud no dudará en rotular un ensueño preciado en el sereno corazón de mi encantadora Mujer….

Mujer…, alzo los ojos para sentir la bóveda del cielo y abro mis pétalos de lirio que se deshojan en las primaverales manos de mi Edelweiss de cristal. Son tus finos labios, esas orillas de rocío que se estremecen como pétalos de Flor de las Nieves; es tu mirada abisal, esas ventanas abiertas que atajan hacia el Big Bang que sucede en cosmos de tu pecho, donde un corazón sencillo y sincero reproduce una Creación, un Universo, en este humilde y servil corazón, siempre tuyo; y son las olas de la mar áurica de tu cabello, sí, ese océano de pelo es pleamar para un bucanero de amor, un Simbad marino que atesorará de cada rizo tu aroma, de cada ola tu sueño…. Así, mi Amor, como Unicornio veloz, crearé una nueva constelación en nuestro singular firmamento de amor, una pareja de estrellas que cintila lejana e inextinguible en lo que resta de eternidad….

Cuando me des permiso, dedicaré libidinosa prosa a las cerezas que brotan en las yemas de tus dedillos, a los pies de mi Mujer.

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