Savia para tu Corazón


¡Qué!... Que se terminan los días de ocio y, quizás, aún resta algo de laxitud en tus piernas, de astenia lumbar y de pereza personal, que te pitan los tímpanos y tus los labios aún no se han saciado con el sinnúmero oportuno de cervecitas.

Pues al unísono, como el infinito conexionar de pilas DURACELL, me he de aventurar a un deleite más que perfecto… ¡Venga, venga!, todos los solistas del camino de la montaña de Cáceres, que trinen por mi Amor, e incluso aquellos pajarillos de Valle Helado y del lago de Zúrich, que acompañen en un único canto para serenar la ansiedad de tus suaves Oídos, de tus acaramelados Ojos y de tu alba Sien. ¡Vamos, vamos! Todos los jazmines de los jardines y todos los aromas de los cantuesos, los romeros, las manzanillas y las hierbabuenas de los Llanos de Cáceres, que se maceren en el Odre del Dios de los vientos y que sahúmen con nubes blancas la sedosa piel de mi Maravillosa Mujer. ¡Ahora, ahora mismo!, que todas las aguas cristalinas de los hielos de los Alpes, que todos aquellos relentes de las auroras de sus valles y que todas las salivas que puedan dispensar los pétalos de este lirio, humildemente tuyo, formen álveo de un exclusivo hontanar para libar los finos pies de mi Mari Ángeles.

Así, que la fértil e indefensa Tierra y su esclavo Sol y la desterrada Luna se sienten juntos y te articulen, de nuevo, una vida desconocida de ansiosa, apasionada y erótica existencia, de exquisitos bocados para sus labios, de arcoíris floral para sus ojos, de melódicos versos nacidos en gargantas de ángeles para su grata atención, de almizcle deshojado de inusual jardín del edén para enajenar el tierno latido de tu Corazón y de raso de la lana del mohair y el gusano de seda para adular con pétalo de rosa cada pequeño milímetro de tu tersa piel….

Con ser sincero y bueno







Este vídeo que te acabo de enviar me gusta y descubre tan sólo dos palabras hermosas: es sincero y es bueno; para qué más, verdad.

Aun así, mi Amor, yo soy terco como una mula y me gusta fragmentar mis palabras. No por empapelar la ventana de tu correo porque me guste escribir sino porque tú, Cariño, lo mereces. Sé que eres sincera y que obras con buenas formas, así que mi corazón tiene idénticos motivos que los que has visto en el vídeo y, por tanto, prosigo con mi viacrucis de amor, esperando a que llegue ese día que me dejes arrimarme a ti y supongo que, en esta ocasión, no me equivocaré, como en el primer beso que sucede en el fragmento de la película, te rodearé con mis brazos y aflojaré mis labios para que tu puerta de hierbabuena y tus entreabiertos ojos de medianoche golpeen el centro de mi escritura; den a este entregado corazón que te pertenece...

Tus ojos Amor mío



¿Qué camino voy a escoger esta mañana?

Quizás escriba que sujeto la maza de un mortero con unos dientes de ajo, unas hojuelas de cilantro y un pellizco de sal; a lo mejor te cuento que echaré vuelo a mis camisas en remojo con Norit o puede ser que te hable mientras allano las sábanas de mi cama y mullo la almohada….

No, esta forma de expresar no es declaración de amor, mejor emprenderé una senda natural, una vereda entrañable, … siempre pensándote, siempre conversándote y, Amor mío, siempre con la misma afirmación; ¡¡Te Quiero!!.

Así que hoy expresaré el insondable trayecto a tus abisales ojos, o el casual destino que se delinea en la palma de tu mano o el de mi locura al recalar tu Cuerpo a flor de Piel, …. No, no, los pétalos de tu Piel aún no los puedo descubrir, pues si desabotono sin consentimiento un solo broche de tu blusa me puedo llevar un mayúsculo rapapolvo.

Entonces, en esta audaz oportunidad de reproducir sentimientos, sólo me quedan dos a elegir. Lo haré con una vulgar moneda y absteniéndome, en este momento, de escribir a otros rincones de mis visiones. Así son las imágenes de tus sueño, visiones que se velan en forma de aroma en tu pelo; así tus cristalinos y finos hombros que soportan con delicadeza las cintas de tu blusa y retienen las gotas lluvia y los besos de mis labios; así tus piernas delgadas y cautivas tras tus pantalones que se separan en el hado de caminar por la vida, se entrecruzan serenas en la silla o se acurrucan, en frente a mis apetitos, al yacer en tus noches y tus siestas; así tus dulces pies de los cuales ya te aclararé de porqué mi boca serían tus zapatillas; todo esto, mi Amor lo dejo para un cercano mañana. Ahora lanzo la moneda al aire y me cae en la palma de mi mano por el lado de la cruz, o sea, Amor, el azar de la moneda coge el insondable trayecto de tus abisales ojos….

Quizás sean ojos de color castaño e iris de aguamiel que raramente manan lágrimas. Sólo rezuman ante disgustos de la vida y en los demás casos, o siempre, humor vítreo que ensaliva la amalgama que da frutos a la felicidad. Tales como los acuciosos chistes que rompen en carcajadas contagiosas, o como la pluma que hostiga la piel de tus dulces pies hasta desencajar tu mandíbula en risotadas.

No haría falta rímel para perfilar las extraviadas orbitas de tus ojos. Son líneas congénitas tan bien trazadas que ningún artista las puede reproducir y, ni siquiera, un terco poeta las puede interpretar y aún menos acertar con versos adecuados que rimen como rímel en los perfiles de tus ojos.

Qué hermosas locuras alumbran tu rostro, dos trazos sencillos de pincel y unos parpados que, como cortinas atezadas, se descorren bajo las íntimas estampas de tu ser.

Si pudiese perfilar tus cejas y ladear tus cortas pestañas. Mi Amor, aun te resulte ridículo, saciaré mi sed con las lágrimas que mantiene húmeda tu silente mirada; ¡qué feliz sería! Amor mío.

Quizás sean ojos azulados, un iris de coral de ultra mar, un litoral de vida para un velero de sinceros aparejos. Poeta para dos sombras inaccesibles, las dos pupilas cardinales que conforman un nuevo mundo de verdad; alegre y a la vez nostálgico.

Al desperezar en la punzada del amanecer, tras los arrecifes de tu niebla se vertebra el natural trance de una llama perpetua, de una piel blanca que posibilita el vuelo del alma, de los sentimientos y del amor.

Acorde a las primeras horas del amanecer procuro hacer un gesto que prenda las teas de tus ojos, las lentejuelas de cristal azul aún adormecido. Con suavidad tanteo el desabroche de tus párpados, abrir las ventanas para inaugurar, como cada mañana, un vuelo en la inmensidad del alma de mi Ángel.

Bajo orillas castañas arriban los vítreos edenes de tu imperecedero corazón… Riela la recelada Luna, la fría soledad de las lágrimas y el cálido roce de un beso que emociona al iris azulado y pestañea confusa. Me anclo a tu Cielo profundo, a donde relego mi barco de papel.

Quizás sean turmalinas, iris de diamantes negros, una forma caprichosa de traslucir los sueños y un cordón umbilical para entrar en el inabarcable paraíso de tu pecho. Tenderé trenzas desde las yemas de mis dedos, trenzas polícromas que comunicarán todas mis formas de expresión; mi corazón abarloado junto al Tuyo.

Tengo vértigo de pasear por el manglar de una mirada oscura. Qué temporal arrecia tras esa órbita turmalina, una bóveda que abarca todo un prodigioso universo…

Aguardo al fragor del amor, al big bang que funde astros en conjunción con los besos en el tiempo….

Quizás sean naturales esmeraldas, uno vergeles por iris de Mujer, una primavera absorta que ha cuajado en derroche e inunda su mirada con la vida de todas las plantas que se ajardinan a su derredor. Hay flores que perfuman la delgada humedad de sus edenes, flores inquietas que se abren como puertas tras el aluzar del Sol, … mirada acostumbrada al arcoíris primaveral, al verdemar de tus ojos, mi Amor.

Mi nieve se derrite en el tibio calor de tu edén, se cala con tu mirada. Es polen que se esparce al encuentro de tu mirada, al destiempo de aladas mariposas y de rosarios de orugas de color… Tú, Mari Ángeles, destronas a cualquier estrella de Venus por ese bellísimo lucero de Vida y de Amor ……


ME ENAMORO, MARI ÁNGELES…. ME ENAMORO


Ya, ya, ya, ya



Hola, Amor, ya estoy aquí. He estado toda la mañana trajinando cosillas. Las ruedas del coche, la vacuna de Lunares y recoger cuatro menudencias más algún antojillo en el supermercado….

¿Cariño, dónde estás?, ¿Cuándo tomas el vuelo de vuelta?, ¿Necesitas mi mano? …, para que exprimas seguridad en el avión. Sabes que no hace falta que me la requieras, que siempre te estará tendida y más que deseosa de arropar tu alma.

Si hicieses una señal al viento, ésta pitará de inmediato en el interior de mi cuerpo y, en un tris, mi corazón silbará al cóndor de los Alpes y a horcajadas saltará sobre su acaramelado lomo, abrazará su cerviz y, sobrexcitado por ya no estar a tu lado, le suplicará al oído que le lleve, que la Alma de mi Amada se azora al suponer absurdos riesgos en el ascenso del ave de acero …. El cóndor alarmado por tu resquemor se plantará en un santiamén al lado de tu ventana y, si me aceptas, ¡tras!, me colocaré a tu lado y tenderé mi mano para que renueves tu juicio de volar y te aventures en aletear sola entre las nubes de la infancia….

Crees que este ánimo, de ardor interior, se llenará con una luz de inmenso amor al prenderse mi corazón por Una Sola Estrella, al recibir tus fotografías y al leer, en una mínima frase, una tierna palabra Tuya, un --¡Te Amo!-- que te lances a escribir muy bajito.

No pierdo la esperanza de ordenar mis letras, de enseñar al papel vacío como canta un ruiseñor. Todo esto es por una puntita de tinta, Mari Ángeles, desde aquella noche de quietud en la que disfrutabas de una película. Yo saqué música de mi interior y te la confié en una primera carta, las dudas te llevaban hacia la ventana y mis toques de piano te hacían regresar por curiosidad… Siento, Cariño, que ya es una eternidad y que no puedo contener la euforia de mi corazón. Tan sólo se puede paralizar momentáneamente, es con la ilusión de un Beso tuyo, Mari Ángeles.

No puedo representar en mi mente esa tempestad a Mar abierta, supongo que, cuando me rocen tus labios, una ola libre y de cresta insuperable apagará las estrellas desusadas de mis viejos versos y, entretanto se desplaza, se coloreará una óptica distinta, una refracción de luz atrapada en el prisma de tu fantástico Corazón. Tú, Mari Ángeles, disiparás mis nubes y el resplandor de tu felicidad conformará particular universo de estrellas.

Una botella de cristal en el ponto de tu paladar, mantenerme a flote entre las aguas de tu boca. Así, mi corazón, es misiva infinita de amor que naufraga por el helénico mar de tu cuerpo. Un hormigueo se recrea por mi piel y siento alivio al pensar que tú, Cariño, me vas a querer….

Planificando las vacaciones





Bueno, Amor mío, voy a planificar mi entrega a la naturaleza. Sí, una entrega muy singular, pues este año iré a merced de la tierra, con una conducta natural, un carácter de buena acción y un humor que a todos regalaré. Así me donaré en corazón y en alma a acometer otro verso más que, por sus diferencias, esta vez no se manifestará en palabras sino en lugares. Para ti, Mari Ángeles, para dedicarte una caricia muy, muy distinta y para lograr el roce de esos Labios que jamás nadie descarnó con oportuna cortesía, voy a alzar mis versos en las noches, mis versos Selenitas y mis poemas a los amaneceres, mis poemas en absoluta claridad…

Sin fórmulas, pero sí con un gentil fondo, voy buscar ese brote que osé a sembrar en tu enloquecedor Corazón. Con el entusiasmo del fuego inaugural de una fiesta y la vehemencia de una golondrina que al amanecer logra su primer vuelo, emprenderé la búsqueda de mi Grial, encontrar mi Edelweiss para ti, Amor mío. Quizás te desquicie esta sensata vida tuya, pero, Mari Ángeles, con absoluta franqueza, no pienses que es un disparate mi aventura, pues es una de tantas formas de vivir. Poner una meta, aun sea del Real Madrid, y lanzarse a una hazaña…; y que mejor que abalanzarse a la belleza de mi único Amor…, a la lunática proeza de logar mi Flor de las Nieves para abandonar el merodear alrededor de tu Vida y adentrarme sumiso, y según tus sentimientos, al interior de tu maravilloso corazón.

Saldré el viernes, día 4, al anochecer o quizás el día 5, antes de que despunte el Sol. Conduciré sin prisas y con todas las pausas que te apetezcan, Cariño, o que se le antojen a mi José y a mi perro o, sin apenas voto, que también me apetezcan a mí.

Voy en unas vacaciones de Amor, al Parque Natural de Ordesa y al Monte Perdido, a suspender mis ojos ante esa Flor del Amor Eterno, a dar cobijo a mi deber de Amar de forma inmarcesible a mi Mari Ángeles, a tu recóndito lugar de excepcional querer; que es lugar donde puede crecer en libertad mi resistente Flor, mi Mujer….

Como bien ves, mi Amor (¡¡¡Ay!!!, no me canso de repetir estas palabras…¡¡¡¡mi Amor!!!!) creo que mi forma de vivir no es vulgar y, quizás, tampoco es peculiar…, así, y ajeno a que Dios exista, hago tantos deberes al cabo del día que me quedo sin hobbies. Supongo que me debería moderar y pensar si la vida fue esto o a lo mejor si fue aquello. ¡¡¡Pero no me freno!!!… y creo que es la primera vez que trascribo tan absurdos límites, yo no poseo fronteras bien definidas y aunque nuestro transito se pueda resumir de la cuna al nicho… yo no lo mido así y pienso que siempre, siempre viví y que siempre mis ojos se bañaron entre versos y mis labios besaron poesías y ahora se ahogarán en ti, Mari Ángeles.

Si al cruzar Salamanca me pican las ganas de desayunar, mitigaré mi deseo como un chaval “tonto” que busca un astronauta en la fachada de su Catedral o una Rana que se burla de tanta iconografía apostólica… ¿Tonto? si es un pasatiempo alegre que jamás he olvidado, que lo memoriza mi alma y se funde y se confunde en mi corazón.

Cuando pase por Burgos, me desviaré y me adentraré en la entraña de un descorazonado monte, en Ojo Guareña. Pues, como la Mar, con su espejo inabarcable, reproduce infinitas veces el Amor de sus noches, la belleza de su Luna; quiero saber porqué existe un álveo de arroyo en la Cueva Palomera que no desciende por la ladera, sino se adentra en la entraña de su Ojo Guareña…. Qué tiene de mágico ese lugar que atesora todas las cristalinas lágrimas de un arroyo….

A esta altura, en mi tercer o cuarto día de aventura, este amor que no retengo tendrá la necesidad de escapar de mi mismo y acaparar la Flor Origen de estos poemas, de buscar sus Soles entre las piedras y sus Nieves entre las grietas. A partir de aquí. la bondad de mi alma y el cariño de mi corazón corresponderán a que la espera al fin irrigue a mi Flor de Amor Eterno, una llama encendida con virtudes de alumbrar, de ilustrar color y que jamás se extinguirá…. Imperecedera en mi vida….

El placer de acariciar tu Piel




Al fin me puse una ropa más cómoda, mis zapatillas de andar por casa y mis pantalones cortos…, y por fin heme aquí, Contigo, dedicándome a tus cosas, tanto a lo que piensas como a lo que sientes y, Cariño, no me advierto solo, aunque si he de decir que sufro un poquito. Mas no me importa, pues el amor tuyo es dulce sufrimiento, un apacible trastorno celular que, como un perfume, somete a mi corazón a que sin extenuación bombee sangre rebelde y, como si fuese una nota de agua musical que no puede frenar el tiempo, cae en torrente a través de las yemas de mis dedos.

Me aquejo por ti, mi radiante Mujer, y por tu tierno cuerpo se inquieta este corazón, ahora y siempre tuyo, por libar una parte de tu piel, una pizca de tus párpados o una fracción de tus labios. Así, es este estar, el meditar de mi corazón, es un fondo de silencio que se encierra en inabarcable cosmos, en la forma de Ser de mi preciosa Mujer.

¡¡¡¡Ooooh!!!! Si pudiese apoyar mis rodillas al lado de tu silla e inclinar mi cabeza sobre tus piernas. En principio el calor cegaría mi preocupación y, al poco tiempo, refrenaría mi timidez y nacería una sincera palabra… -que lindo rincón del hogar, que suave piel, un soplo y disemino tu aromática nube de mujer-, … -eres, Amada mía, la única galería de mi vida y ahora y a la expiración, tan sólo he de soñar contigo, eternamente contigo-… así, eres Vida mía, una musicalidad de rama de hojas aciculares, una armonía de panoja seca y yerbas en flor y un ronronear de intranquila gatita que necesita de mismos…. Sí, así, apoyado en tus piernas, propagar la onda de un apasionado beso, un beso que recorriese tu piel y, como el hormigueo de un eco, repercutiera por todos los recovecos de tu insondable entraña….

Así, Amada mía, sólo me conformo con poseer uno de mis brazos, su mano y sus dedos para acariciar tu mejilla; y me basta con uno de mis ojos para sentir como me cala tu mirada; y la lengua y los labios…; y ya sabes mi amor, ya puedes suponer que aroma pretendo atesorar, que flor anhelo a acariciar y de que boca deseo siempre beber… así advierto el amor, lo noto natural y, orientado por su claridad siento el placer de acariciar tu piel…

Te quiero



Que achaquerosos son mis compañeros, pero no se dan cuenta de que en dos horas no me dejan expresar cuánto te siento…. Si yo me conformo con apenas nada, tan sólo les pido que me conceda la vida que me queda por delante. No lo comprende y, claro, ni lo ven ni lo entienden… les tendré que decir con absoluta franqueza de que estoy colado por una Mujer; pero, mi Amor, no, no lo diré con la claridad que, arrodillado y a la altura de tu pecho, lo sostendré delante de ti, … ese día me sentiré inmenso campo mojado y, a la vez, nerviosa gota de rocío que apenas e sostiene en las hojas y en las telas de araña; y entonces, cuando la brisa arrebate mi timidez te declararé, Amor mío, que estoy Locamente Enamorando de ti.

Así, Vida mía, con húmedo llanto de tanta alegría te esclareceré que quiero arrestar mi corazón en tu pecho. Que eternamente deseo lastimar mis ojos con tu felicidad… Sí, lastimarlos con talismanes de júbilo por tu Amor….

Tú, Cariño mío, me acoges entre los susurros de los árboles, entre las caricias de las flores, entre el cuerpecillo cálido y hueco de los pajarillos y entre el ingrávido aleteo de blancas alevillas…. Tú, mi Flor del Amor Eterno, empapas todo mi aire, llenas toda mi casa y abarcas mi absoluto estar y mis íntegros sueños…. Tú, Mari Ángeles, como una fruta prohibida desquicias a esta loca abeja que se deshace por libar la dulzura que atesoras en la mar tu corazón. Vivir gracias a la inmarcesible miel que ocultas en la colmena de tu ser....

Disculpa que lo repita…. Te Quiero Mari Ángeles… Te Quieeeeeeero.

Chispas con barquillos de papel



Ya estoy aquí, con los labios en las palabras y bebiendo de tus manos. Voy a abrir un poco la ventana y echaré al viento este particular sentimiento y, si éste ha de vadear lluvia en Chamonix o en Ginebra, que se sumerja en una cristalina chispa de llovizna para logra acariciar con sensible voz tu fina mejilla.

Sería mágico, Mari Ángeles… imaginas que cada chispa de lluvia te entregase un barquito de papel. Un velero cuajado de palabras de amor, tan lleno de pasión que en sus bodegas no cogiese más clamor. Sí, sus despensas repletas de veloces corceles con alas y que, a diario, te entregasen mi alma escrita. Toneles rebosantes de ruiseñores, jilgueros y colibríes que entrecruzaran sus acrobacias y trinan en un solo piar para anidar en un hueco de tu pecho.

Un velero ligero que fuese capaz de emprender travesía con el soplo de mis suspiros y que, cada vez que hinchase sus aparejos, estos latiesen blancos y con un singular grabado, el encarnado pistilo de mi Flor.

¡Oh!, mi Niña, si estos dedos fuesen de juguete quizá en mi pecho morasen tus reyes mago, pues tanto cariño detento que te he dedicar incienso en mis versos, mirra en cada rima y el oro de mi amor con absoluto decoro; sé, que este delirio corresponde a un latido de Niño, a su párvulo sentimiento…, es inagotable sucesión de hablas sinceras… un cariño tan limpio que siempre comienza con una hoja en blanco y, con toda la delicadeza de la caligrafía mi corazón, siempre concluye en un imperceptible beso….

Así, Amada mía, si el horizonte te alabease un arcoíris, bien entendido tienes que el Sol junto con las cortinas del cielo, pretenden preparar una puerta soberbia y de indescriptible belleza para enamorar el vasto Corazón de mi Vida, pero debes comprender que la vocación de mi corazón no es de tarde en tarde, como ese presuntuoso cielo te concede escasa lluvia, ni es para todos el mundo, como el halago del solemne Sol que piropea con todos a la vez, sino la vocación de mi corazón es la obediencia y ciertamente el servirte en cada segundo de mi exigua vida… y así, a todas horas sólo pienso en ti.

Yo, Amada mía, con vivas palabras teñiré todo mi papel con añil de cielo y, con vigor de poeta, delinearé millares de arcoíris con mágicas letras; y así, Mari Ángeles, como una gata inquieta, podrás devanar esta madeja de imposible color y atraparlo con tus uñitas y agazaparlo en el cautiverio donde yo deseo vivir… en tu pecho de admirable Mujer.



Buenas tardes




Buenas tardes.

Un, dos, tres… uy, como pasa el tiempo… Acabo de dejar la peluquería, me he cortado esta entre nube blanca que ya cubre mi cabeza, esta piñata castaña y cana que me reviste con una nueva imagen, azucarada y para recubrir de Sol mi imaginación… Estoy orgulloso de que continúe ahí, sin abrir una ventana de pizarra clara en mi cabeza. Es melena de como hace años, pero más clara.

Qué tal hoy, dónde has estado, te pidió perdón la lluvia de Chamonix o te enojarás con el viento de las montañas por no alejar las nubes negras. Yo, Dulce mía, pondría reclamación al poderos Mont Blanc, que va a ser eso de siempre tan altivo, de tan helada cara y ladera blanca… vamos, menos vuelos y más atenderé a mi Dama… Sí, con la clase, con los modales que mereces y, por supuesto, muchos halagos, desde claros lagos a tus pies como añiles cielos para que te ensimismes con tan limpia bóveda y, ni que decir tiene de hacerte regalos, así un arcoíris de los Alpes, bien definido y con asible magia en sus bases y un ramos de Edeleweiss, que no se las reserve sólo a los intrépidos escaladores; el ramo ¿con cuántas flores?, tantas flores como versos contienen mis poemas. En todo caso, si no te puede conceder un ramo de Flores de las Nieves, que hable con los Pirineos, las se las agracie a esas montañas, para que yo las recoja y te las dedique… Tu merecida, mi Amor, tu Flor de un Amor Eterno.

A divertirse en la tarde….

Ya estoy de vuelta





Buenas noches mi Vida.

Ya estoy de vuelta, acabo de entrar, he me echado un poquito de café y me he entregado a caminar contigo… Hoy subiré la cuesta de la Virgen de la Montaña, hablando un poco de todo y esperando a que esa cortina de la tarde enternezca la sierra de San Pedro. Te diría, Mari Ángeles, que quizás palpes mis palabras como muy pomposas, mas yo, Amor, no las percibo así sino todo lo contrario, yo las siento como inevitables… pues si subiese por ese camino hasta la montaña y no hubiese conversado algo entrañable sentiría como si el tiempo corriese en balde.

Así, mi Niña, andaría cobijado en tu sombra y, si tú tuvieses calor, caminaría haciendo de parasol. En esa travesía de la vida te hablaría de todo, absolutamente de todo y nunca de nada; así de fácil lo pronuncio. Si hablase de fútbol, de tu Real Madrid, quizás alabase a algún jugador de los cuales desconozco sus nombres, pero más me centraría en chutar palabra de cuanto logran esos niños con una pelota, de cuán grande es la emoción que sienten sus incontables seguidores, los forofos y los fans al arrimarse sus jugadores al centrar en portería contraria.... Hablaría de esa alucinante felicidad que libera un niño al firmarle un balón su favorito jugador, alegría en forma de lágrimas…. Para mí, Cariño, eso es el fútbol…; la emoción que suscita en ti, Cariño, y en los demás.

Y porqué no hablando durante horas de los interminables quehaceres que tenemos que compartir y así, si quisieses cambiar mi casa tendrías una sumisa opinión, pues tú, Mari Ángeles, haciendas toda mi decisión, mas más comedido sería al arbitrar tu hogar; aunque si cargaría a diario con interminables bolsas de Papa Noel para ti, Mujer. Aspiro a adornar íntegramente tu Vida, las paredes de tu vasto corazón.

Si te lanzases a hacer una obra, yo sería el albañil de tus antojos e incluso me postraría como paleta de pintor, para que en mi piel probases los colores que deseas sacar para el salón de nuestra vida. Así un violáceo fino o un azulado blanco, un níveo marfil o un transparente para que la gente pudiese gozar de nuestro bienestar…; y tan sólo dejaría limpio mis ojos para disfrutar de tal como eres y para experimentar ese dulce dolor con el que me clavas tus pupilas, y mis labios para regocijarme en la libertad de la mar que anega tu boca… cuando me aceptaras a navegar en la locura de tu paladar.

Quizás, después de salir del supermercado y elegir unas hierbas aromáticas, unas setas, unos tomates y unos pimientos más que rojos y cualquier carne, que no sea de ternera, o pescado y escoger unas suculentas piezas de manzana o melocotón, de naranjas o melón, de racimos de uvas esmeraldas con irradiantes jugos de limón y unas cerezas para tildar nuestra mesa; me adentraría en tu vocación culinaria y con sombrero y cuchara de chef, ausentaría del perol el más sabroso hervor, para después de entibiarlo con mis soplidos, resbalarlo por la indefinible marisma que vaga por tu boca, sí, por esa juguetona y aguda sensualidad que lame el cielo de tu palar…, tu Leeeengua.

Si tuviésemos que salir en una noche primaveral elegiría mi gabardina negra, de titto bluni, y mi traje azul marino, de Emidio Tucci; los zapatos bien limpios, acristalados, y el perfume, ese que tú me regalarás, ese olor que eligió tu corazón para mí y así, cogido con pinzas y hecho un figurín aguardaría a que salieses del vestidor. … Mari Ángeles, elogiar la poesía de tu vestir, la música de tus zapatos, el temblor de la campana de tu pantalón negro y la dulce vibración de tu blusa al caer dócilmente sobre tu pecho… Antes de cubriré con tu abrigo, te apretaría contra mi pecho y, como una enervación, me aflojaría siendo abrigo que da todo el calor de su vida al cuerpo de la Mujer que me ama.

Cuánto te echo de menos…. Deléitate, mi Amor, hasta con el recóndito rincón de Suiza… Divieeeertete Cariño

Pisa papel




Mi Amor…

Sí, con prisas y sin pausa, pues es mediodía debe y tiene quedar poso de bienquerer en el fondo de este torrente transparente que tú, Mari Ángeles, me das… Aquí, como un pisa papel de despacho escribiéndote otra y otra y una tercera y una cuarta … e infinitas veces, escuchando como crepitan las perennes ascuas que depositaste en mi ardiente corazón. Mi Niña, es calor inmarcesible, es imperecedero clamor de buen amor que nadie llegará a comprender.

Cariño, tú eres mi caricia de Sol y mi entrañable beso de Luna y así, ya niego estar disponible y entrego mi vida un único propósito. Hallaré mi Flor de las Nieves, bien sea este verano o el año que viene, hago esta promesa gritando en silencio y cobijándome en un rincón de tu pecho… Creo que lo merezco, que haciendo estos sinceros deberes, que deshaciéndome en elogios y que siendo tal como he vivido siempre me veras como un hombre sin límites físicos y con interminables orillas de amor… un enamorado al que quizás le tiendas la mano y “que sea como tenga que ser” …. Siempre seré para ti, Mari Ángeles.

A MI FLOR DEL AMOR ETERNO



Esta mañana



Esta mañana, algo tarde, a eso de la nueve y media, salí a pasear por los Barruecos. Iba contigo, te acompañaba a la sombra, por las frescas veredas de mi pecho y sabía que ya estabas allí, que la desesperación del vuelo ya es una lindísima experiencia que deseas contar y que ese gélido don de Suiza y su quebrada y entrenublada línea de montañas ya conmovían tu magnífico corazón.

Me acompañaba, también, mi José, que por cierto me costó trabajo levantarle, y Lunares, que siempre está dispuesto. Bajo las copas de los árboles se estaba bien pero el resto de los caminos era un pozo sofocante. Aun así, el Sol se exhibía clemente pues, aunque irradiara con enérgico encendimiento también disipaba algo de ardentía con la ayuda de un ligero airecillo. Tú, mi Amor, seguro que al bajar te cubriste los brazos con unas finas mangas….

Al entrar en el camino de al lado de casa, Lunares vio a Romeo, un perro amigo. Es curioso cómo saluda a sus amigos canes, encoge sus patitas y se arrastra por el suelo hasta llegar a su lado. Hace un guiño muy peculiar, ni les ladra ni les hace falsos aspavientos. Todo lo contrario, se empequeñece humilde y repta a escasa altura hasta que se funde con alegre nerviosismo, en ese preciso instante se alzan juguetón y, como una bala, echa carreras por la era. Es extraordinario, … cuánto tenemos que aprender de los animales.

Creo, Cariño, que te gustan los animales y, por tu inquebrantable independencia y tu fabulosa personalidad, supongo que usufructúas una Alma mucho más Felina que canina…. Tu estar entre las amigas, en la calle, en el trabajo y en el hogar pienso que ha de ser …, ¡¡¡¡¡mmmm!!!!! un delirio, un éxtasis de pura independencia y seguro que un día, entre tanta poesía, me vas a chillar “¡¡¡¡déjame ser yo misma, con esto me bata y me sobra!!! y no es porque te resulte pesado, sino porque ese día te despertaste así. Yo, sumamente flemático, no diré ni mu, pues sé que tú, mi Amor felino, eres firme, extrovertida y posees metas y opiniones irrompibles…. Si me equivoco, acepto una retahíla de copones…, sí, mi Amor, -para que sea siempre Túúúú Misma-, así de encantadora y peculiar.

Continúo, … Romeo es un bóxer corpulento, pardo y muy, muy bruto. Goza de un lomo que parece un banco de parque y, por esas singularidades, da miedo cuando corre pues, un mal encuentro y es capaz de derribarte. Además, resuella como tuviese las amígdalas acartonada y, por último, es demasiado torpe, y he de decir que no le he insultado pues su dueño lo reconoce e incluso me lo justifica con que ¡no sabe nadar! …, es una deshonra, una retorcida curva entre la raza de los perros. ¿Imaginas un gato que no supiese trepar?. Aun así, aunque sea una locomotora, también es una miga de pan.

Pronto dejamos atrás a Romeo y continuamos, sin entoldamiento de frondosas ramas, por el camino que lleva hasta la ermita de Malpartida. A final de éste, hay un corto trecho exuberante y oloroso, repletos de eucaliptos de vértigo…. El aroma mentolado de los árboles se encaja tan bien que enseguida se erige por mis adentros una vasta necesidad de inspirar campechanamente; es darse un baño de mismísima Vida en la vida. ¡Oooooh! que pena de no ser aire, o preferiblemente un Dios del viento, un Eolo que fuese capaz de retener todos los aromas de hoy, los bálsamos de los eucaliptos y del toronjil y crear una brisa dulce que devane a tu alrededor un remolino de Vida en tu vida; … ya que tendría que atravesar Europa y que poseería un odre vacío, sé de un edén donde debe de haber perfume de locura, lo aproximaría como pico de colibrí, con sumo cuidado, y recogería de tu piel esa engatusadora esencia y, el resto, lo llenaría de tu perfume para saber que frasco te he regalar…

Antes de llegar a la ermita giramos hacia los Barruecos. No me canso de este parque natural, las formas de sus domos y su misterioso fondo, una multitud de bolos, me traspasa un embrujo tan fantástico que me remansa un poso de paz a los pies de la ladera del Amor que tú, mi Flor de la Nieve, gestas en mi pecho.

Las rocas, en su simples estado granítico y aguardando a que regresen las lluvias para recubrirse de húmedo musgo, son colosales crisálidas de paz y, aunque su obesa figura no esté ovillada en seda, ahogan en su milenaria longevidad la locura de inmortales pensamientos y exaltan en su mullida superficie el aliento de cientos de corazones como el tuyo, Mari Ángeles, y de venturos sueños de Amor como el mío, Cariño, que algún día -serán lo que deba de ser-.

Entre todos los caminos de los barruecos, existe una vereda que discurre por la parte de atrás de la charcha del Barrueco de Abajo y que va a para al arroyo de Tocón. Se guarece con una entrada estrecha y, al final, disfruta de una vista ejemplar, vista que sobrepasa la presa del lavadero. Así es, cuando cae la tarde, este muro no detiene mi mirada, sino es el cielo crepuscular el que me domina con su vértigo de hemisferio desnudo y que, además, aluza con rubor el espejo de la charca… Aquí, Cariño, podríamos construir una casita, con un porche hacia ese intenso don de color o, en el caso de que no nos dejen, valdría con cientos de tardes joviales, con torrentes de lágrimas de nuestra contagiosa risa y con los talismanes de amorosas tardes que se funden entre besos y caricias bajo las apasionadas cortinas de los ocasos… (Disculpa, mi Vida, aún no poseo el consentimiento de tu corazón para que el amor nos acaricie al juntar nuestros cuerpos).

Exclusivo para mi Edelweiss




Un jirón en el archipiélago de mi sangre, mi corazón, una tajadura penetrante y precisa que irrita el centro, la misteriosa glándula del amor.

Estaba ahíto de olvido, bajo un silencio feroz y estrictamente ocupado en su quehacer profesional. Pero una Nobleza Blanca, mi Edelweiss, brotó en su rústico centro y con estirpe de Flor inconquistable e independiente, encumbró un ensueño que desplazó una Cima hasta mi corazón.

Ahora, mi Edelweiss, no comprendo la vida sin ti, sin enfrentarme con valor y coraje a conquistar y mantener viva y resplandeciente la llama de tu Amor…

Mi Edelweiss, mi Flor de Amor Eterno, ya no queda rastro de aquel archipiélago y mi sangre ya no es marea que irriga playas del pasado. Ya no navego por piélagos profundos ni deseo alcanzar el horizonte de un mar helénico. Mi Edelweiss, mi Nobleza Blanca, mi Flor de Amor Eterno, Tú y solamente Tú me has propagado una brisa pura, un céfiro de alta montaña…. Sí, Tú, mi Edelweiss, me has desvelado del importante concepto de conquistar el Amor.

A partir de ahora, mi Flor de Amor Eterno, aferro al pie de la letra estas sinceras palabras y atenazo tu Cima en mi corazón y, aunque haya dolo y haya hambre. Sólo Tú, mi Edelweiss, serás la luz de mis días, la transparencia de mis ideas, la claridad de mis palabras y la firmeza de mis pasos; la Luna de mis noches, de mis perecederos sueños, de mis incoherentes pesadillas y de alguna que otra sana locura; la ambarina miel de mi felicidad, de mis desenvueltas ganas de vivir, de esparcirme bienintencionadamente entre los demás y de desplegarme abiertamente a Tu Lado; y la amarga hiel de mi desesperación, cuando algo no resulte bien, cuando un atisbo de salud se entrecruce y me irrite porque sólo quiero un lapso de segundo para paliarlo, cuando una sombra externa te aflija y me angustie porque esa mediocre duración te retira tiempo de nuestra vida, te hurta el oro de la vida, te roba el tiempo.

Tú, Mari Ángeles, sólo tu representas esta colosal Nobleza Blanca que extraes de mi corazón…. Sólo tu inaccesible Amor, tu inconquistable Corazón consigue hontanares de inmaculados versos, rabiones de aguas cristalinas que nacen en tu Cima y se vienen a embalsarse a este corazón enamorado.

Avión de Papel



Caperucita nunca imaginó que el lobo la protegería con su mano.

Ella imaginaba que iba sola y que los sensatos pareceres que ululaba el lobo iban destinados a las indefensas ovejas. Pero este día, el lobo dijo:
[…] Lobo.- Mi Caperucita he de volar contigo, quiero que las alas no te inquieten pues, cundo surque los espaciosos cielos europeos mi corazón perseguirá tu vasto Pecho, Bosque donde anidan mis verso -.

Ella, algo confusa por su ulular e intranquila por temor al levantar el vuelo, replicaba.
[…] Caperucita.- No me repitas tus tonterías de siempre, ya sabes que mi valor es grande, más amplio que mi orgullo, y no soy tan estúpido como tú… -.

El lobo, agachaba las orejas y metía el rabo entre sus patas traseras, pero, incluso desconcertado, volvía a alzar su penetrante mirada y su húmedo hocico y, desesperadamente, ululaba de nuevo.
[…] Lobo.- Lo siento, nunca desee embarazosa pasión, tan sólo pretendía apaciguar tu frente. No obstante, mi Caperucita, asiste mi tendida patita y juega con ella .-

Caperucita, sin darse cuenta, pues hubiese dudado asir su patita, la cogió para sí y al emprender el vuelo a lomos del pájaro de acero la apretó sin intención de hacer daño. Al instante se inclinó el pulido torso del ave y, como una pasajera más entre sus plumas, vio que la tierra se empequeñecía, que los árboles ya eran motas y los ríos simples trazos de bolígrafo azul.

No articulaba palabra y confusa, desconocía si respiraba, si purgaba la alarma de su alma con estridente grito. Ni si quiera atendía a lo que sucedía a su alrededor.

El lobo, paralizaba sus ganas de aullar e incluso su pardo pelaje se amorataba…, pues Caperucita había anulado sus cuatro sentidos, tan sólo su agitada mirada perfilaba la ancha curva del horizonte y, sin darse cuenta, escurría hasta la última gota de sangre de la patita del lobo.

El lobo, sin irritarse por su maltrecha patita decía:
[…] Lobo.- Ya está, ya emprendiste el vuelo hacia los bosques de Suiza. Yo, mi Amor, subiré a lomo del cóndor de los Alpes y regresaré al escritorio de tu pecho, a anticipar mis versos para cuando regreses a casa continúes entre flores de Edelweiss de los Alpes, entre tus pétalos de Nobleza Blanca. Pues yo, Caperucita, no debo ni deseo obnubilar tu libertad ni Suiza, ni en lugar alguno -.

El lobo, lamió con tanta delicadeza su mejilla, que Caperucita supuso que el ala de una mariposa había rozado la cara, después saltó al vacío de amor, a caligrafiar aromas de Edelweiss y caminar solo, por un Bosque que cada día resulta más que encantador y más, más hermoso.

Él, el lobo, anhelaba los deseos del pecho y de la cintura de Caperucita e invocaba, a la Luna llena, que apresara una Mirada tierna para su pupila, que paralizara sus dulces Labios para su sensible ulular y que cautivara su libre Corazón para el abierto pecho del amor…


Escritorio del pecho


Ya no queda ni un día



Ya sabes que, de forma liliputiense, me introduciría en el bolsillo de tu maleta para cargar con el peso, para embarcar el equipaje e incluso, si arrugasen tus prendas, sabes que me infiltraría por la cremallera para planchar las rayas de tus blusas... No me hace falta la corriente eléctrica, pues mi plancha será con humedad de besos y calor de corazón.

No, de verdad y en serio, aunque no me pedirás nada ya sabes que me brindo para cualquier cosa que necesites o te surja.... Así, mi Niña, si precisas de risa para sosegar tus nervios, haré de mimo, o sacaré de mi chistera conejos blancos, palomas y Rosas o te serviré ilusión como tu más humilde arlequín... y, ni que decir tiene, que te recitaré mis versos, que mantendré esta llama encendida mientras celebro que disfrutas de los vientos de Suiza, ¡¡¡OOOOOH!!! sus aguas, sus flores y sus paisajes... de sus jarras de cerveza y sus singulares comidas... y de su amable gente...

Idearé como volar con globo azul para limpiar los cielos y así goces de impecable añil para hacer fotografías. Incluso me alzaré hasta el Sol y repuliré su lente, para que aluce con la intensidad de tu iris y todos los seres de tu alrededor sonrían ufanos por ese nuevo color que advierten sus ojos, la energía de tus pupilas, Marí Ángeles, con los que tú disfrutas de la vida...

Las hojuelas de la verde hierba, las hojas de los frondosos árboles bailarán al compás del viento y el canto de los pajarillos trinará como banda de recibimiento. Ese desapercibido presente, mi María, será el sencillo homenaje de la Naturaleza de Suiza, jamás se habrá visto tan fértil al vislumbrar Mujer tan hermosa....

La nieve entrará en alud y resbalará por las laderas de las montañas hasta besar los pies de mi Dama, hasta desplegar alfombra blanca para la Reina de mi vida. El lago rielará agitando sus olas, le ayudará su fauna acuática, que sabiéndose apostado al lado de tan bellísima Mujer, te ofrecerá el retablo plateado de su vasto espejo...

Mi Amor, satisface a la gente del lugar que vitoreará hasta un punto que semejará coro de grillos.... Haz que disfruten de tu compañía y enriquéceles con tu impecable elección... cómprales muchísimos recuerdos y caprichos...

Cuando se apague la mañana y el cielo se recubra con la piel de la noche se iniciará otra fiesta. Se inaugurará la celebración con un perfil rosado sobre montañas que, sabiéndose cíclopes entre los Dioses, dibujarán el perfil de tu cintura sobre los cielos de Suiza. Nadie, Cariño, se cansará, si acaso estarán borrachos de tanta belleza, ni siquiera los niños se retirarán a la cama, pues mi Hada de los Sueños les pedirá su turno y jugará con párvulas palabras entre ellos..

Mi Amor, yo tampoco faltaré hasta cita, pues alzaré mi ser hasta la altura de los satélites, abriré mis ojos y mis orejas de par en par y levantaré más allá de los cielos tus palabras y tus gestos. Columbrar tu hermosura desde aquí, entre el vuelo de las palomas y las abejas... Cada día sacaré transparente tinta de lágrimas de felicidad y escribiré con mieles ambarinas mis de versos amor, los releeré una y otra vez y, cuando me asegure de que son perfectos, le pediré la palabra a los ángeles para que los eleven entre los oreos de cielo...; llevaré el néctar de millares de flores al corazón de mi Amada....

Te quiero


Ir en tu bolsillo


Terminado un relato, que aún secuestra mi corazón, me afano enseguida con otro... Esta vez iré en tu muñeca, como si fuese una pulsera de imperceptible seda, y así llevaré tu maleta y la colocaré con sumo cuidado en el portaequipaje del autobús.
Ahí, en un pequeño bolsillo de tu maleta, y de forma jamás descrita, me introduciré como enamorado liliputiense mientras llegas a Madrid. No perderé el tiempo, pues me hundiré en tu ropa, recorreré las bastillas de tus pantalones y tus blusas, la rasa tela y los ribetes de tus íntimas prendas; lo pequeños efectos personales, cepillos, cremas y pintalabios; y las perfumadas ampollas.
Cariño, desenredaré todos los pelos de tu cepillo y los guardare en el bolsillo de mi camisa, al lado del corazón; Amor, limpiaré las invisibles partículas de polvo de tus fragantes prendas y cosido a cosido depositaré millones de besos para que cuando cubran tu piel te estremezcas de cariñoso abrazo; Vida mía, arrimaré a mi mejilla cada hilván palpó tu piel, tan cerca que experimentaré tus besos; mi Niña, sintiendo que no es suficiente, sacaré tu pintalabios y, sin que se note vestigio alguno, me beberé los dulces rastros de tu saliva además sedimentaré en el filo que penetra en tus labios una perla cristalina de mi dulce saliva….
Mi amor, cuando llegue el autobús a Madrid empujaré las para que con simple fluidez seas capar de deslizar la maleta… La llevaré hasta consigna y no dejaré que la malogre y, si acaso, si acaso la zahiere un pequeño golpe… como un bombero de mi Rosa, iré alarmado hasta esa prenda y la atusaré para que retorne a su impecable forma.
Cuando vayas a entrar en el avión saltaré a tu muñeca y, de nuevo, la abrazaré como imperceptible pulsera de seda. Oh!!!!... que sueño más hermoso, estar en contacto con tu finísima piel… No quedará gota de sudor, ni célula seca de piel… todo al bolsillo de mi camisa y tan cerca de mi corazón como pueda.
Mientras hablas con tus amigas o preparas un bebedizo de Valium para ella, yo jugare con el incorpóreo vello de tus brazos, con las afiladas pestañas y con las finas cejas de tus ojos. Y mientras tus ojos lagriman de júbilo, bien por el pavor que los escalofría o bien por los ronquidos al surtir efecto el bebedizo… yo me bañaré en los océanos de tus vastos ojos…, en los profundos abismos de tus ventanas… bebiendo el elixir de tu vida, el tibio fuego de tu mirada… sestear en los lagrimales de tus ojos o en la comisura de tus labios….

Desaforadamente loco



Sí, desaforadamente loco
vuelo desde aquí a allá.
Soy torbellino, un siroco
cálido que no se detendrá
hasta que vos, mi Amada,
sesteéis magnífico cuerpo
sobre la cuna de este cuenco
de mullido vellón y sin hoscos
gañanes que dañen tu sueño.


Sí, con desmedida ternura
os posaré dos sedosas alas
a los pies de tan alba cama.
Un ánfora fresca que relama
tus sutiles pies, la sincera gala
con la que levites entre alturas
y, adormilada, elijas diorama
de desvelarte a la cordura
o regresar a las caricaturas
de etéreo carnaval de ilusión.


Con legibles manos he de alegrar
la nívea sábana que alhaja tu lecho,
extenderé virutas de azúcar cande,
la derramaré desde mi servil sangre,
y no ansío enmelar tu lindo pecho,
pues de amor es más que grande,
sino me obceco en singular manjar,
sorber todo tu bálsamo de Ilusión.
Sí, atesorar el blanco azúcar cande
que ha embebido tu riquísimo don,
desecar tan profusa Transpiración
y tomar infusión de tu salada Vida.
Saciar mi cielo palatino con hambre
y avidez por la adictiva Sudoración
de un audaz y entrañable Corazón.


Entrevelas sigilo de exquisita Semilla,
en la magnífica e íntima identidad
del abismo, la radiación de tu Pupila.
La franqueza de mi Niña me ciega,
su ademán de despabilar me deshila
en tiernos gestos y su Oreo bienoliente,
al dadivar en fina Voz un ¡buen día!,
me desarticula en lunáticos delirios
de idolatrar, de desanidar este lirio
del claro torrente que me anega
y llevártelo sobre balsa de agua
a la cama. Con lágrimas de vidrio
verde para aceitar el pan de nata
y brizna ambarina de miel, ribeteo
que cuaja de millares de gineceos.
Una floresta de retama, un recreo
inherente a la colmena de abejas
que liban la deseable miel del liceo
del amor, de ramos para la Edila
de mi destino, la Regidora de mi vida.




Aquí, entre miguitas de libra tierna
fermenta levadura de Rosa pasión.
Desanudo talega párvula que hacina
en romana versos con una inclinación
clara y libre, resbala sobre patena
lustrada, enrasa un plato de harina
con burujos de amor y se entremezcla
con lágrimas límpidas y clandestinas.
Con un huso de madera se remodela
ilusión panadera en tabla de razón,
así hiño e hiño pella de harina suelta;
blando migajón de bienquerer febril
entre las doradas jardinera de abril.
Tras los nítidos vanos de esta cocina
se hace hogaza de tierno corazón.
Un arrebozo en paños de azucenas,
la levadura y la harina me rellenan
de deseos la transparente vitrina
del pecho… crecen tus besos, mi Vida.



Mi alma en tu nombre



Todavía crepitan brasas por mi cuerpo,

moderé la labor, pero aún arde el cielo.

Así, mi Niña, este recién nacido amor

lo volaré desde los límites de mis sueños,

lindes de las noches: el ocaso y el albor.


Mientras sucede la tarde mi vida se derrite

como copo de nieve que cae de las ventanas

de mi ser. Así, tu deslumbrante resplandor

de Luna, de allá en las nubes, me transmite

perenne nácar de lluvia cristalina y liviana.

Gema que agasaja con halos de porcelana,

el destino de tus Ojos, los Ojos de mi Alma.



Ahora, mi latido, es latido sin gota de sangre,

una mar desolada que se derrama entre corales

de Sirena, entre la seda distinguida y exangüe

de tus Manos. Mi lamento infantil en tus Claveles

rosas, mi irisente lírica en la Flor de colores,

mi silente clamor en tus dulces Labios boreales

y mi exiliada pupila en tu Alumbrar de caudales

de versos y mareas de poemas inmortales.



Si alzase una baranda con mis brazos

y rodeara la fría sombra que me detiene

en tu cintura, cada caricia un beso perenne

y tu sonrisa, de luz imposible, un suave lazo

a corazón infantil que ama de modo indemne.



Si tú, mi Vida, me desease poseer, alzaría vuelo

mendigo para colorear el lindo lar de tu fantasía.

Sensitivo, negaría luz de otra flor, pues el duelo

que provoca tu Ternura en mi entraña es picardía

de Mujer que envuelve mi pecho con terciopelo.

Poeta, negaría otras letras, pues en pétalos de hielo

te escribiré con las lágrimas que me hicieron trasparente.



Mari Ángeles, este inmortal y etéreo corazón

tu nombre escribe inmarcesible en un rincón

más allá del cielo de la razón. Mari Ángeles,

mi latido te recubre con la piel de la pasión,

entre lágrimas de estrellas… entre los caireles

del cielo para amarte en todos mis amaneceres.


Valerie


Mi niña


Mi niña, tú dedícate a hacer tus cosas, como si yo no estuviese o como si fuese un perfil de sombra en el suelo, a tus pies. Yo mientras conferiré razón al albedrío de mi corazón, tal como otras veces te he dicho.

Así, y ya sin identidad propia, aprenderé todo lo que me solicites y seré, no tal como me ves, sino la absoluta bondad para tus caprichos, deseos y pasiones. Nunca seré una compresión ajena dentro de tu vida, ni una nulidad que sólo se entretiene escribir. Más bien, mi Amor, seré tu particular genio en frasco pequeño que, si lo frota, surgirá hechicero esperanzando a cumplir todos los deseos de tu vida, Mari Ángeles.

De este modo, y cuando tú, mi Vida, me lo consientas, me sentaré en la sombra del despacho y pulsaré la perilla que enciende la confortable luz de tu pecho. Ahí, Amor mío, pasaré horas y horas, cosechando todo lo que tú eres... abriré todos los libros que llenan los estantes de tu corazón, y los deletrearé coma a coma cada palabra de tu alma, y todos eso álbumes de postal que se reflejaron en el iris de tus ojos, álbumes que contemplaré con mimo, analizando color, estudiando perfil.

Sí, Amada mía, como un Cervantes loco de amor, agotaré mi pluma en los escritorios de tu corazón. Retiraré las escasas partículas que impiden reflejos de tan femenina luz y cepillaré sin descanso esas máculas que algún vil dejó en las albas hojas de tus sueños...

Así, este testarudo caballero cabalgará por el fascinante viaje de tu vida. Tomará el mágico itinerario de conversar contigo, de escribirte cartas inolvidables, de alegrarte con contantes retintines de gestos, de regalar anaqueles bajados del mismísimo cielo, de servirte el desayuno en plateada bandeja de agua mansa y con azúcar de Luna llena, de descalzar tus dulces pies y limpiar a besos tu fatiga... y de indagar en cada recoveco de tu corazón esas gemas de hilaridad que, si la estimulas, brotan en inmaculadas lágrimas de felicidad...

Aunque no te conozca TE QUIERO




Pero lo que quiero, por encima de todo, es que entiendas lo que quiero decir cuando te digo que, aunque no te conozca y aunque puede que nunca llegue a verte, a reírme contigo, a llorar contigo o a besarte, te Quiero...con todo mi corazón...te quieeeero