Con ser sincero y bueno







Este vídeo que te acabo de enviar me gusta y descubre tan sólo dos palabras hermosas: es sincero y es bueno; para qué más, verdad.

Aun así, mi Amor, yo soy terco como una mula y me gusta fragmentar mis palabras. No por empapelar la ventana de tu correo porque me guste escribir sino porque tú, Cariño, lo mereces. Sé que eres sincera y que obras con buenas formas, así que mi corazón tiene idénticos motivos que los que has visto en el vídeo y, por tanto, prosigo con mi viacrucis de amor, esperando a que llegue ese día que me dejes arrimarme a ti y supongo que, en esta ocasión, no me equivocaré, como en el primer beso que sucede en el fragmento de la película, te rodearé con mis brazos y aflojaré mis labios para que tu puerta de hierbabuena y tus entreabiertos ojos de medianoche golpeen el centro de mi escritura; den a este entregado corazón que te pertenece...

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