Mi Edelweiss, sólo con tu lactescente hermosura invalidas la vasta lírica de este humilde corazón. Tu savia omnisciente y la dulce miel de tu inmarcesible estigma, obnubilan los cristalinos versos de mis ojos. Un hontanar poético que únicamente puede surgir de las níveas virtudes de mí Montaña, rabiones inestimables que se avienen a embalsar en mi insondable pecho.
Planificando las vacaciones
Bueno, Amor mío, voy a planificar mi entrega a la naturaleza. Sí, una entrega muy singular, pues este año iré a merced de la tierra, con una conducta natural, un carácter de buena acción y un humor que a todos regalaré. Así me donaré en corazón y en alma a acometer otro verso más que, por sus diferencias, esta vez no se manifestará en palabras sino en lugares. Para ti, Mari Ángeles, para dedicarte una caricia muy, muy distinta y para lograr el roce de esos Labios que jamás nadie descarnó con oportuna cortesía, voy a alzar mis versos en las noches, mis versos Selenitas y mis poemas a los amaneceres, mis poemas en absoluta claridad…
Sin fórmulas, pero sí con un gentil fondo, voy buscar ese brote que osé a sembrar en tu enloquecedor Corazón. Con el entusiasmo del fuego inaugural de una fiesta y la vehemencia de una golondrina que al amanecer logra su primer vuelo, emprenderé la búsqueda de mi Grial, encontrar mi Edelweiss para ti, Amor mío. Quizás te desquicie esta sensata vida tuya, pero, Mari Ángeles, con absoluta franqueza, no pienses que es un disparate mi aventura, pues es una de tantas formas de vivir. Poner una meta, aun sea del Real Madrid, y lanzarse a una hazaña…; y que mejor que abalanzarse a la belleza de mi único Amor…, a la lunática proeza de logar mi Flor de las Nieves para abandonar el merodear alrededor de tu Vida y adentrarme sumiso, y según tus sentimientos, al interior de tu maravilloso corazón.
Saldré el viernes, día 4, al anochecer o quizás el día 5, antes de que despunte el Sol. Conduciré sin prisas y con todas las pausas que te apetezcan, Cariño, o que se le antojen a mi José y a mi perro o, sin apenas voto, que también me apetezcan a mí.
Voy en unas vacaciones de Amor, al Parque Natural de Ordesa y al Monte Perdido, a suspender mis ojos ante esa Flor del Amor Eterno, a dar cobijo a mi deber de Amar de forma inmarcesible a mi Mari Ángeles, a tu recóndito lugar de excepcional querer; que es lugar donde puede crecer en libertad mi resistente Flor, mi Mujer….
Como bien ves, mi Amor (¡¡¡Ay!!!, no me canso de repetir estas palabras…¡¡¡¡mi Amor!!!!) creo que mi forma de vivir no es vulgar y, quizás, tampoco es peculiar…, así, y ajeno a que Dios exista, hago tantos deberes al cabo del día que me quedo sin hobbies. Supongo que me debería moderar y pensar si la vida fue esto o a lo mejor si fue aquello. ¡¡¡Pero no me freno!!!… y creo que es la primera vez que trascribo tan absurdos límites, yo no poseo fronteras bien definidas y aunque nuestro transito se pueda resumir de la cuna al nicho… yo no lo mido así y pienso que siempre, siempre viví y que siempre mis ojos se bañaron entre versos y mis labios besaron poesías y ahora se ahogarán en ti, Mari Ángeles.
Si al cruzar Salamanca me pican las ganas de desayunar, mitigaré mi deseo como un chaval “tonto” que busca un astronauta en la fachada de su Catedral o una Rana que se burla de tanta iconografía apostólica… ¿Tonto? si es un pasatiempo alegre que jamás he olvidado, que lo memoriza mi alma y se funde y se confunde en mi corazón.
Cuando pase por Burgos, me desviaré y me adentraré en la entraña de un descorazonado monte, en Ojo Guareña. Pues, como la Mar, con su espejo inabarcable, reproduce infinitas veces el Amor de sus noches, la belleza de su Luna; quiero saber porqué existe un álveo de arroyo en la Cueva Palomera que no desciende por la ladera, sino se adentra en la entraña de su Ojo Guareña…. Qué tiene de mágico ese lugar que atesora todas las cristalinas lágrimas de un arroyo….
A esta altura, en mi tercer o cuarto día de aventura, este amor que no retengo tendrá la necesidad de escapar de mi mismo y acaparar la Flor Origen de estos poemas, de buscar sus Soles entre las piedras y sus Nieves entre las grietas. A partir de aquí. la bondad de mi alma y el cariño de mi corazón corresponderán a que la espera al fin irrigue a mi Flor de Amor Eterno, una llama encendida con virtudes de alumbrar, de ilustrar color y que jamás se extinguirá…. Imperecedera en mi vida….
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