¿Qué camino voy a escoger esta mañana?
Quizás escriba que sujeto la maza de un mortero con unos dientes de ajo, unas hojuelas de cilantro y un pellizco de sal; a lo mejor te cuento que echaré vuelo a mis camisas en remojo con Norit o puede ser que te hable mientras allano las sábanas de mi cama y mullo la almohada….
No, esta forma de expresar no es declaración de amor, mejor emprenderé una senda natural, una vereda entrañable, … siempre pensándote, siempre conversándote y, Amor mío, siempre con la misma afirmación; ¡¡Te Quiero!!.
Así que hoy expresaré el insondable trayecto a tus abisales ojos, o el casual destino que se delinea en la palma de tu mano o el de mi locura al recalar tu Cuerpo a flor de Piel, …. No, no, los pétalos de tu Piel aún no los puedo descubrir, pues si desabotono sin consentimiento un solo broche de tu blusa me puedo llevar un mayúsculo rapapolvo.
Entonces, en esta audaz oportunidad de reproducir sentimientos, sólo me quedan dos a elegir. Lo haré con una vulgar moneda y absteniéndome, en este momento, de escribir a otros rincones de mis visiones. Así son las imágenes de tus sueño, visiones que se velan en forma de aroma en tu pelo; así tus cristalinos y finos hombros que soportan con delicadeza las cintas de tu blusa y retienen las gotas lluvia y los besos de mis labios; así tus piernas delgadas y cautivas tras tus pantalones que se separan en el hado de caminar por la vida, se entrecruzan serenas en la silla o se acurrucan, en frente a mis apetitos, al yacer en tus noches y tus siestas; así tus dulces pies de los cuales ya te aclararé de porqué mi boca serían tus zapatillas; todo esto, mi Amor lo dejo para un cercano mañana. Ahora lanzo la moneda al aire y me cae en la palma de mi mano por el lado de la cruz, o sea, Amor, el azar de la moneda coge el insondable trayecto de tus abisales ojos….
Quizás sean ojos de color castaño e iris de aguamiel que raramente manan lágrimas. Sólo rezuman ante disgustos de la vida y en los demás casos, o siempre, humor vítreo que ensaliva la amalgama que da frutos a la felicidad. Tales como los acuciosos chistes que rompen en carcajadas contagiosas, o como la pluma que hostiga la piel de tus dulces pies hasta desencajar tu mandíbula en risotadas.
No haría falta rímel para perfilar las extraviadas orbitas de tus ojos. Son líneas congénitas tan bien trazadas que ningún artista las puede reproducir y, ni siquiera, un terco poeta las puede interpretar y aún menos acertar con versos adecuados que rimen como rímel en los perfiles de tus ojos.
Qué hermosas locuras alumbran tu rostro, dos trazos sencillos de pincel y unos parpados que, como cortinas atezadas, se descorren bajo las íntimas estampas de tu ser.
Si pudiese perfilar tus cejas y ladear tus cortas pestañas. Mi Amor, aun te resulte ridículo, saciaré mi sed con las lágrimas que mantiene húmeda tu silente mirada; ¡qué feliz sería! Amor mío.
Quizás sean ojos azulados, un iris de coral de ultra mar, un litoral de vida para un velero de sinceros aparejos. Poeta para dos sombras inaccesibles, las dos pupilas cardinales que conforman un nuevo mundo de verdad; alegre y a la vez nostálgico.
Al desperezar en la punzada del amanecer, tras los arrecifes de tu niebla se vertebra el natural trance de una llama perpetua, de una piel blanca que posibilita el vuelo del alma, de los sentimientos y del amor.
Acorde a las primeras horas del amanecer procuro hacer un gesto que prenda las teas de tus ojos, las lentejuelas de cristal azul aún adormecido. Con suavidad tanteo el desabroche de tus párpados, abrir las ventanas para inaugurar, como cada mañana, un vuelo en la inmensidad del alma de mi Ángel.
Bajo orillas castañas arriban los vítreos edenes de tu imperecedero corazón… Riela la recelada Luna, la fría soledad de las lágrimas y el cálido roce de un beso que emociona al iris azulado y pestañea confusa. Me anclo a tu Cielo profundo, a donde relego mi barco de papel.
Quizás sean turmalinas, iris de diamantes negros, una forma caprichosa de traslucir los sueños y un cordón umbilical para entrar en el inabarcable paraíso de tu pecho. Tenderé trenzas desde las yemas de mis dedos, trenzas polícromas que comunicarán todas mis formas de expresión; mi corazón abarloado junto al Tuyo.
Tengo vértigo de pasear por el manglar de una mirada oscura. Qué temporal arrecia tras esa órbita turmalina, una bóveda que abarca todo un prodigioso universo…
Aguardo al fragor del amor, al big bang que funde astros en conjunción con los besos en el tiempo….
Quizás sean naturales esmeraldas, uno vergeles por iris de Mujer, una primavera absorta que ha cuajado en derroche e inunda su mirada con la vida de todas las plantas que se ajardinan a su derredor. Hay flores que perfuman la delgada humedad de sus edenes, flores inquietas que se abren como puertas tras el aluzar del Sol, … mirada acostumbrada al arcoíris primaveral, al verdemar de tus ojos, mi Amor.
Mi nieve se derrite en el tibio calor de tu edén, se cala con tu mirada. Es polen que se esparce al encuentro de tu mirada, al destiempo de aladas mariposas y de rosarios de orugas de color… Tú, Mari Ángeles, destronas a cualquier estrella de Venus por ese bellísimo lucero de Vida y de Amor ……
ME ENAMORO, MARI ÁNGELES…. ME ENAMORO


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