Mi Edelweiss, sólo con tu lactescente hermosura invalidas la vasta lírica de este humilde corazón. Tu savia omnisciente y la dulce miel de tu inmarcesible estigma, obnubilan los cristalinos versos de mis ojos. Un hontanar poético que únicamente puede surgir de las níveas virtudes de mí Montaña, rabiones inestimables que se avienen a embalsar en mi insondable pecho.
Exclusivo para mi Edelweiss
Un jirón en el archipiélago de mi sangre, mi corazón, una tajadura penetrante y precisa que irrita el centro, la misteriosa glándula del amor.
Estaba ahíto de olvido, bajo un silencio feroz y estrictamente ocupado en su quehacer profesional. Pero una Nobleza Blanca, mi Edelweiss, brotó en su rústico centro y con estirpe de Flor inconquistable e independiente, encumbró un ensueño que desplazó una Cima hasta mi corazón.
Ahora, mi Edelweiss, no comprendo la vida sin ti, sin enfrentarme con valor y coraje a conquistar y mantener viva y resplandeciente la llama de tu Amor…
Mi Edelweiss, mi Flor de Amor Eterno, ya no queda rastro de aquel archipiélago y mi sangre ya no es marea que irriga playas del pasado. Ya no navego por piélagos profundos ni deseo alcanzar el horizonte de un mar helénico. Mi Edelweiss, mi Nobleza Blanca, mi Flor de Amor Eterno, Tú y solamente Tú me has propagado una brisa pura, un céfiro de alta montaña…. Sí, Tú, mi Edelweiss, me has desvelado del importante concepto de conquistar el Amor.
A partir de ahora, mi Flor de Amor Eterno, aferro al pie de la letra estas sinceras palabras y atenazo tu Cima en mi corazón y, aunque haya dolo y haya hambre. Sólo Tú, mi Edelweiss, serás la luz de mis días, la transparencia de mis ideas, la claridad de mis palabras y la firmeza de mis pasos; la Luna de mis noches, de mis perecederos sueños, de mis incoherentes pesadillas y de alguna que otra sana locura; la ambarina miel de mi felicidad, de mis desenvueltas ganas de vivir, de esparcirme bienintencionadamente entre los demás y de desplegarme abiertamente a Tu Lado; y la amarga hiel de mi desesperación, cuando algo no resulte bien, cuando un atisbo de salud se entrecruce y me irrite porque sólo quiero un lapso de segundo para paliarlo, cuando una sombra externa te aflija y me angustie porque esa mediocre duración te retira tiempo de nuestra vida, te hurta el oro de la vida, te roba el tiempo.
Tú, Mari Ángeles, sólo tu representas esta colosal Nobleza Blanca que extraes de mi corazón…. Sólo tu inaccesible Amor, tu inconquistable Corazón consigue hontanares de inmaculados versos, rabiones de aguas cristalinas que nacen en tu Cima y se vienen a embalsarse a este corazón enamorado.
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