Terminado un relato, que aún secuestra mi corazón, me afano enseguida con otro... Esta vez iré en tu muñeca, como si fuese una pulsera de imperceptible seda, y así llevaré tu maleta y la colocaré con sumo cuidado en el portaequipaje del autobús.
Ahí, en un pequeño bolsillo de tu maleta, y de forma jamás descrita, me introduciré como enamorado liliputiense mientras llegas a Madrid. No perderé el tiempo, pues me hundiré en tu ropa, recorreré las bastillas de tus pantalones y tus blusas, la rasa tela y los ribetes de tus íntimas prendas; lo pequeños efectos personales, cepillos, cremas y pintalabios; y las perfumadas ampollas.
Cariño, desenredaré todos los pelos de tu cepillo y los guardare en el bolsillo de mi camisa, al lado del corazón; Amor, limpiaré las invisibles partículas de polvo de tus fragantes prendas y cosido a cosido depositaré millones de besos para que cuando cubran tu piel te estremezcas de cariñoso abrazo; Vida mía, arrimaré a mi mejilla cada hilván palpó tu piel, tan cerca que experimentaré tus besos; mi Niña, sintiendo que no es suficiente, sacaré tu pintalabios y, sin que se note vestigio alguno, me beberé los dulces rastros de tu saliva además sedimentaré en el filo que penetra en tus labios una perla cristalina de mi dulce saliva….
Mi amor, cuando llegue el autobús a Madrid empujaré las para que con simple fluidez seas capar de deslizar la maleta… La llevaré hasta consigna y no dejaré que la malogre y, si acaso, si acaso la zahiere un pequeño golpe… como un bombero de mi Rosa, iré alarmado hasta esa prenda y la atusaré para que retorne a su impecable forma.
Cuando vayas a entrar en el avión saltaré a tu muñeca y, de nuevo, la abrazaré como imperceptible pulsera de seda. Oh!!!!... que sueño más hermoso, estar en contacto con tu finísima piel… No quedará gota de sudor, ni célula seca de piel… todo al bolsillo de mi camisa y tan cerca de mi corazón como pueda.
Mientras hablas con tus amigas o preparas un bebedizo de Valium para ella, yo jugare con el incorpóreo vello de tus brazos, con las afiladas pestañas y con las finas cejas de tus ojos. Y mientras tus ojos lagriman de júbilo, bien por el pavor que los escalofría o bien por los ronquidos al surtir efecto el bebedizo… yo me bañaré en los océanos de tus vastos ojos…, en los profundos abismos de tus ventanas… bebiendo el elixir de tu vida, el tibio fuego de tu mirada… sestear en los lagrimales de tus ojos o en la comisura de tus labios….

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