Pues vamos allá ¡y no te alarmes!
que yo me desasiré en loca alegría
de corazón indiviso que se volcaría
en esencia por tu órgano de lira
en noche de teatro, un desarme
de amor y una melódica poesía
que indaga letra para que labres
en mi pecho el cariño que curaría
la soledad de mi ser con Carmen.
Desborda mi linfa y que se derrame
por tu cuello de cisne en caligrafía
de lágrimas, de párvulas y limpias
rimas que te cedan besos cada día,
lírica de osados versos para la Vida
floral de mágico universo inabarcable.
Amor que se hacina en mujer amable.
Así, en los primeros versos…. Indico un corazón indiviso, de una sola mujer; que se vuelca y derrama desasido, como corriente de un arroyo, y alegre a través del órgano de la lira, por tus cuerdas vocales Carmen, por tu cuello. Está escrita en una noche de teatro, cuando estabas en Mérida. Es un desarme de amor, una frase sin armas y de bienquerer, o sea, te entrego lo más preciado de mí y con absoluta bondad, con dulzura, amabilidad…; sólo cariño. Quizás algo egoísta, pues la palabra curaría la soledad de mi ser, suplica que me ayudes a eliminar esta perversa laguna invadeable que me ahoga durante años….
Sí, Carmen, este corazón palpita loco y desborda su linfa, sangre, en caligrafías de lágrimas párvulas y limpias, letras sinceras, de niño inocente, sin malicia alguna. Tú podrás tener toda mi lírica, Carmen, y te considero mujer de Vida Floral, con un pecho como un Universo Inabarcable donde cada día cederé mis versos, mis besos…; rimas o prosas…
Esto es real Carmen… lo demás, lo que nos rodea, no es real…, es trivial….

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