Hoy me gusta la vida mucho más,
sí, la cálida tarde reservó un toque
mágico, fue tu embrujante bosque
de letras, una aurora que soleará
con dicha hasta que se descoloque
la fuerza de mis pies. Sé que llegará
más felicidad, hasta me inundarás
de alegría… Resurgirá con el roce
de inquietas yemas, con el choque
de tus labios y con el risueño retoce
de tan dulce lengua. Así se rimará
este amor a tu candor, un evoque
a mi hábil mujer entre los retoques
de un verso de varón, es mi papel
en la membrana interior de tu piel,
es tu gran corazón que bombea miel
ambarina hasta el iris de mis ojos…
Estaba falto de amor, era a medias,
una herida abierta y sin asistencia.
Hendía mi amargura con un bisturí
de versos escogidos, pero sin un fin
de rimas que cicatrizase este sentir.
Hoy, esa inquieta mar de tu boca,
esa voz marea, el cante de tus olas
pleamar ha penetrado en la dársena
de mi pecho, en mi alma entre rocas
de ansiedad y, Carmen, lo has pulido
como coral luminoso; ahora marinero
que deriva hacia sirena en un velero,
hacia los faros de sus profundos ojos.
El desvanecido latido de mi corazón
ya lo botan en tu océano de Amor…
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