Mi Edelweiss, sólo con tu lactescente hermosura invalidas la vasta lírica de este humilde corazón. Tu savia omnisciente y la dulce miel de tu inmarcesible estigma, obnubilan los cristalinos versos de mis ojos. Un hontanar poético que únicamente puede surgir de las níveas virtudes de mí Montaña, rabiones inestimables que se avienen a embalsar en mi insondable pecho.
Toda palabra de amor tiene una raíz
Toda palabra de amor tiene una raíz, y no es una raíz de origen latino, ni de habla inglesa. En verdad, esa raíz viene de dos entes, surge de un tú, Mujer, y un simple yo.
Es raíz dadora de vida esencial; así es, de lo más fundamental de la vida, de una importancia vital... es dadora del Amor.... Acaso todo lo que nos rodea no adquiere un color diferente cuando se personifica con una pizca de corazón, acaso lo verdaderamente importante no es ese empeño que ponemos en nuestra relación de pareja o en el cariño que damos a nuestros hijos...
Toda palabra, Mujer, tiene raíz... y esta arbitraria palabra mía la he sembrado y ya ha enraizado en el hermoso huerto de tu delicado Corazón.
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