Silla de cojín deformado



Voy a pasar la noche sobre esta silla de cojín deformado. Casi toda la noche tecleando, por un lado, este sincero texto y, por otro lado, el fatigoso papeleo, la cansina traba de la burocracia.

Mejor, aquí, sobre este papel, obvio lo último y me ensimismo con lo sincero, con lo más limpio. Es similar a pintar tus sillas, es como quedar la mente en blanco y mover las manos a lo largo de los palos, del respaldo y de los travesaños… Untas una pincelada en la lata y la estiras sobre la superficie de la madera, una primera mano que, como su fuese sobre una tabla natural que se la embebe entera, y otra segunda mano más para aluciar los listones de la silla como si fuesen limpios espejos.

Tú legitimas ese arte, bruñes este espejo en las tablas de la silla. Yo, destapando mi corazón, ahí es donde debo de untar las palabras que he de escribir. Correspondo gemelamente, tu silla es como esta afición mía de caligrafiar mi forma de ser sobre el papel. Procuro hacerlo lo mejor posible, siendo a la vez austero y desenfrenado o, mejor expresado, honesto y libertino. Para trasfigurar con tal estilo esta lírica he de asemejarme a tu silla, que tan bien pintada modela el tono de la madera como una figura de porcelana.

Bueno,… me he de retirar a dormir, que ya es tarde….

¿Verdad que es bonito convivir contigo?. Aun sea, por aquí y a través de palabras.

Muchas Gracias y Besos….

No hay comentarios:

Publicar un comentario