Mi Edelweiss, sólo con tu lactescente hermosura invalidas la vasta lírica de este humilde corazón. Tu savia omnisciente y la dulce miel de tu inmarcesible estigma, obnubilan los cristalinos versos de mis ojos. Un hontanar poético que únicamente puede surgir de las níveas virtudes de mí Montaña, rabiones inestimables que se avienen a embalsar en mi insondable pecho.
Codificado
Bueno.
Tengo una miaja de tiempo para idear algo elocuente a través de este canal de comunicación. A mí, en particular, no me gusta codificar el cariño, sé que estoy algo "chapado a la antigua"; sí, me agrada muchísimo más el beso artesanal, el que hemos dado siempre...
Es evidente que las caricias que traspasan tus labios son tan hechiceras como la Luna llena, tan encantadoras como una vereda por un robledal otoñal, tan simpáticas como el alegre trinar que dedican los pajarillos en cada amanecer estival y tan adorables como la coloración de un campo en el mes de abril…. Además, siempre me sorprende ese torrente cristalino, cálido y copioso que nace del mismísimo hontanar de tu dulce boca.
Así es, tontamente navego en frente a esta pantalla, con esta pálida codificación de luz, y opino que puedo lograr la curiosidad de algún corazón. Qué se le va a hacer…, en fin…, sencillamente soy un romántico que quizás no pertenece en esta década…; pudiera ser, que en esta frenética vida la pasión sólo es un recuerdo en un horizonte confuso o, a lo mejor, la faz serena de una mujer enamorada o de un hombre embelesado ya no está “moda”.
Me da lo mismo, prefiero desmayarme con mis sinceros versos. Sí, me encanta languidecer mis ojos en la ternura de mis inútiles sueños. … ahora bien, aunque creas que mis días son deliciosos en realidad la apatía de tu corazón es la saqueadora de mi amor, … la indiferencia es la ladrona del placer de mi corazón; yo, tan sólo lo doy todo….
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