Mi hermana me propuso jugar a los asesinos


-Mi hermana me propuso jugar a los asesinos-, aún recuerdo la expresión de su mejilla y el ruego de sus palabras. Pensé que ese semblante sortearía mi piel como una fiebre efímera, mas no fue así y a fuego se grabó sin compasión en mi hondo sentir de hermano; una mácula perenne.

Ella, más mayor que yo, se reía siempre y me gritaba: -¡corre Forrest, corre…!-. Otras veces se condolía con las lágrimas que resbalan por la ventana y me aseguraba que era Jenny.

En su temprana pubertad cambió de carácter, tanto que Papa la gritaba: ¡-te ha adoctrinado un terrorista-¡…. Ella no le soportaba, siempre le rehuía e incluso, me atrevía a asegurar, que odiaba su cariñosa mano.

Hoy, que ya marchó en paz, reconozco aquel pesar de mi Jenny y tengo pesadillas. Supongo que hubo una noche oscura en la que la lóbrega envolvente del progenitor cubrió su cuerpecillo….

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