Cada mañana una fantástica aurora de amor




Sabes que, durante esta larga fila de irrepetibles días, voy hurgando tu pecho con una retahíla de sentimientos que imagino que son hermosos para ti. Así es, esta delicadeza me surge a raudales y es evidente que ya no libraré día alguno, no habrá vacaciones que detengan estas letras con las que pretendo llenar las infinitas hojas de tu corazón.

Pienso en el papel que he de representar en la función de mi vida, y veo que queda tanto por escribir…. Paseos interminables, “alpargatazos” por las calles de Cáceres, por las sendas de la Montaña y por la sierra de Gredos, los Valles de Jerte, de la Vera o de Ambroz…. Un amor transcrito en evidente lienzo, la lisura de tu frágil papiro se descifrará con millares íntimos latidos, pasión que nace en tu exclusivo pecho.

Constantemente te escribiré con este apasionamiento. Sí, a todas horas iniciaré similar galanteo, un inimitable propósito de enamorarte por la mañana, por la tarde y cada noche. Con este modal tan sencillo intentaré mantener en forma la naturaleza de tu cariñoso corazón; así, para tus poemas escogeré el número adecuado de versos, para tus ramos entresacaré el número adecuado de flores, para tu cuero no bastará con mi tímida caricia, sino habré de atemperar mis manos y mis labios antes de asentir tu sedosa piel y para tus labios, ¡Oooooh, para tus tibios labios! elevaré mi confianza para que las brisas de mis declaraciones de amor estimulen las mareas que se agitan en los mares de tu boca….

Nadie comprenderá esta loca pasión, ni siquiera yo, pues cada nuevo día renovaré mis ademanes como si fuesen fantásticas auroras de amor. Una asombrosa querencia, un amor admirable y leal; todo mi afecto para el corazón de una gran Mujer.

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