Cómo se logra encintar un Sol
entre dos retoños vibrantes,
un solo tallo que falsea dolor
en placer de lágrima titilante.
Hechiza lozana gracia primaveral
y resurge en el rocío de iris floral;
mirada honda, alegre y rutilante.
Exclamación llana y sangrante
de un humillado bulbo soñador
a un vientre de nubiles heridas.
Poemas de oro para diamante
roto que se entrega a las vidas
de su matriz, un cauce gigante
a ángelus inabarcable de mujer.
Miel inútil, de un loco trovador
que aúlla a Luna de una laguna
de abismo de soledad de amor
inasible; porqué así de inoportuna
y tardío el hosanna de un clamor.
¡Dios!, ¡qué mi esperanza se consuma
sin compañía!, sin sentir el calor,
aun sea tardío, de la tibia linfa
de una flor vasta y exuberante.
Sé que, aunque la herrumbre
recubra este corazón de tinta,
mi honra se erigirá de frente
en un cielo corinto, de lumbre
que consuma todas mis rimas.
Quizás sólo espinas de rosas
o, en todo caso, mi fe silvestre
que nace en lo incomprensible
y cae entre lágrima temblorosa,
…te nutriré con mi brío sensible.
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