Mi Edelweiss, sólo con tu lactescente hermosura invalidas la vasta lírica de este humilde corazón. Tu savia omnisciente y la dulce miel de tu inmarcesible estigma, obnubilan los cristalinos versos de mis ojos. Un hontanar poético que únicamente puede surgir de las níveas virtudes de mí Montaña, rabiones inestimables que se avienen a embalsar en mi insondable pecho.
Apenas me queda tiempo
Apenas me queda tiempo para expresar unas pequeñas palabras. Desde que comencé esta mañana, cuando sólo se reflejaban sobre el cristal los luceros de la noche, y mientras amanecía, cuando invadía el coche la brisa fresca de la mañana, se abría dentro de mi pecho una hermosa flor. Acaricié cada pétalo, los palpé con desmedida atención; sería capaz de decir que me sumergí dentro de ese brote.
Creo que se refleja en mí con claridad transparente, como si fuese un cristal de río que cae en cascada a través del aire de mi pulmón, es balsa que se remansa en la misma cavidad donde se reproducen mis latidos…. Sólo un escalofrío, un temblor de emoción y ahora, al igual que esta mañana, inhalo el éter de la noche y siento, en la sombra de mis pulmones, la calma de esa desahogada flor…
DULCES SUEÑOS….
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