Oliva





El Sol, su intensa luz y su eterno calor,

su agradable abrazo y su sofocante olor;

allá, desde lo alto reverdece este amor.




La Tierra, polvorienta y encarnada,

como un corazón de piel agrietada;

arada y abonada para bien amada.




La Lluvia, las lágrimas de un cielo

inconsolable que lastiman el suelo;

diamante al alba y dádivas de hielo.



La oliva, esa aceituna verdemar

que se va de su árbol para iniciar

un envidiable y delicioso soñar.



Cada chispa afrutada de aceite

te acerca el suave calor del Sol,

el tinto de la Tierra y un deleite

de Agua; de savia de mi amor.


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