El mensajero del cielo,
un apóstol saudade
que concede un deseo
único, de terciopelo
para lustrar con velos
de seda esos cabellos
aislados en un tinelo
desleal, en un suelo
carente de verdades.
Sólo por ellas amartelo
poemas que disuaden
llantos en pañuelos
de papel, sus trances
de soledad, el destierro
en un hogar desierto.
Con burdos señuelos
subieron a los altares,
… convictas por celo.
Revuelvo mis habilidades
en unos versos que rehace
sus vidas, sus sueños….

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