Avanzan por una vida sin vuelta atrás,
andan vacías e ignoradas y, cuantimás
días de su relación recorren, aún más
menospreciadas y desamparadas están.
Es la escasez de ilusiones básicas,
es por esa voracidad idiosincrásica
que han cursado desde su lactancia;
las impuestas disciplinas clásicas.
Cuánto más sencillo sería la realidad,
tomar sólo los sentires sin arrogancia
ideológica, tan sólo el talante natural.
Esos murmullos que engendran lástima,
la audacia del Sol que viste de claridad
y al fin el amor que albea sus ánimas.

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