Se abren poros en las yemas
y esta noria comienza a girar
en su recargado pecho. Sí, delira
tinta en hontanares de poemas,
hasta quedar exangüe de vida.
Ayer tarde, susurro de brisa,
una veta de sencillez en gemas
de mármol que brilla de sonrisa.
Andaba deprisa, … una cena ligera
y a salvar el umbral de otro día.
Molly, su nueva y traviesa perrita,
tan dócil como el latido del corazón,
se echaba a sus pies por una caricia.
Y aquí adentro, en este obeso rincón,
alzo cangilones de sangre a una diva
que me diluye en versos hasta nueva ocasión

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