Desnuda va la sangre por mis venas,
encarnada como un rescoldo ígneo,
vulnerando los pellejos, que de pena
se curten por guarecer a un flamígero
desamparado. Este tórax lo condena
a acallar sus latidos, tan sólo el sueño
manuscrito con iridiscentes fuegos
escapa en la caligrafía de apolíneo
sentir; para esas hermosas sirenas
que sólo se arroban por hercúleos
torsos labrados a yunque y hierro.
Es la sinrazón de la materia gris,
ensimismarse hasta que el desliz
del enlace que rompe tras vítreos
ojos faltos de ternura. ¡Oh!, abril
de vida, ese vientre de los nuevos
párvulos, que hasta los vientos
agotarán por correr en el jardín
de la infancia…. Aun así,
alterando los impulsos del pecho,
no sólo en versos, sino en gestos,
en alegres verbos y en conciertos
de besos y caricias, en una y mil
noches alcoba mágica, en elíseo
donde vibran lágrimas de deseos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario