Una súplica

 





Te suplico un abrazo,
uno fuerte y duradero,
hasta que los brazos
me duelan y el pecho,
de tanto quererte
y tanto extrañarte,
me asfixie eternamente.

Preciso traducir tu voz,
sentir adorable calor
y trasladar tu esplendor,
a mis imágenes de color
y a mis versos de amor.

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