que quiero dejar de dormir
y ayudarme a mí misma.
Me urge, tu intenso azul
de Sol, lucir tu carisma
en mi descolorida salud.
Juro, que giraré hasta abrir
nuevos telones de juventud,
hasta que holgado aneurisma
descoagule toda la esclavitud
que apresa mi nervioso latir.
Cariño…, quién lo iba a decir,
tu risueña pronunciación,
ese reclamo es un melisma
que perfila cada expresión.
Siento inmaculada virtud
que aviva mi abúlico corazón.
Tal vez, sólo sea un breve albur,
un lance que emboba mi razón.
Mas, agradezco este cisma
en mi lúgubre desavenencia
nupcial. Basta de inocencia,
de llorar reminiscencias
arrinconadas en viejo baúl.
Ese vanidoso ya no apolisma
mi idiosincrasia, su ingratitud
la dejo afuera, ni al trasluz
la pongo. Ya, sólo estás Tú;
rima limpia que reverencia
oleaje en mi pecho, marisma
adonde rompe velaje de verso,
bañando mis labios a besos.

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