En mi interior se dilata vasto deseo.
Es debilidad inmensa, que se prende
como inusitada estrella y se extiende
entre vientos estelares. Es un trineo
de inefables tonos y estela iridiscente.
Se aviva ansioso latido, el tintineo
de un tímido corazón que deflagra
destello audaz. Echo mis palabras
de la memoria, el habla de mi pecho
al abismo escrito. Láudano desecho
en almirez, para servir paz en noche
hogareña. Un íntimo delirio, un celo
de amor y sueño, con perfil de versos.
Maniatadas y sobrada de fermentos
se arrían las letras de mis yemas.
Desvarían traviesas y bailan ávidas,
por gustar e ilusionar con poemas.
Desertan de este cofre ahíto de vida,
repleto de un apego tan intenso
que, por ti y con una sola chispa,
arde en ascuas, por ceder aliento
y diluirse en ululares por el oreo.
Un ruiseñor que trina a destiempo
y da, con estos presentes, dádivas
que amainan en ilusiones de niños.
Criatura ingenua e inquieta,
que pestañea y titilan estrellas,
que relame labios y tornasolan
sonrosadas auroras. Tanto irisa
su diablura, que simple rima
no es agasajo; costal hinchado
merece el angelillo inmaculado.
Qué, en sus almas de Peter Pan
no exista el tic-tac del caimán.
Sólo Reno cometa, que ensortije
sonrisa inmarchitable y cobije,
en la serena mar de su cuerpo,
ventiscas de intrépido pirata
en mansas aguas de ensueño.
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