Cutis para ser relamido,
goloso y milagrosamente fino;
como edulcorado yogur griego.
De talco perfumado, como velo
nupcial, primoroso y ligero.
Andana por glorioso camino,
entre aires de azahar, espliego
lavanda y jazmín, … contigo.
Manzana que con arrojo y deseo
morderé, aun si desplomo yerto
con su embebecimiento dañino.
Me apasiona biruji del alba,
la brisa de mi alta Montaña.
Fontana que revierte aliento,
álveos que piruetean en versos,
más que intenso, cuasi eterno.
Adiamantada rivera empaña
cautivos vanos, algo deslucidos.
Aun así, con mis ensombrecidos
ojos, bajo por Bósforo que baña
todo el valle de íntimos viveros.
Lamer el humor de su entraña,
consumando el amor en su Cáliz.
Con maniático celo lengüeteo
la cálida ribera de Almasy,
desde lo alto, junto al escote,
hasta tincar el valioso brandy
que me enciende y que cuasi
me lleva delirar, tras culote
Bebiendo de goloso Monte
de Venus, picándolo con hábil
colmillo de mítico basilisco,
con poemas llenos de veneno.
Surco tierra desnuda, mártir
ahogado en su vientre lábil
y embozando ingrávidos senos
de caolín, de arcilla blanca.
De nieve coronada con dátil
tierno, un caramelo moreno
que se erige con mis pellizcos.

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