Parte ya, mi amor, a repartir
mi tenaz deseo, a pronunciar
cuanto acaramelado almíbar
precisa un corazón para latir.
Necesitas desceñir el alamar
que enlaza el pecho al sinvivir
de un deshonroso porvenir,
rehabilitar su estilo de amar.
No erres en tu nítido escribir,
las debes tildar con fontanar
de joviales lágrimas y trazar
un atajo de ansias por vivir.

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