Me encandilan miles de sueños.
Bien al alba, bajo el añil del cielo,
distraído y con gestos halagüeño,
acariciando con un sumiso celo
sus labios, la piel de su cuerpo
y esos hialinos y limpios vellos,
que techan los arrecifes isleños
de sus hilarantes ojazos negros;
o bien al caer la noche, integro
en su lecho, abrigando su cuello,
para percibir su cálido aliento
a jazmín, que redime secretos
ocultos, …, mis jadeante de fuego.
Bien bajo añil de vivo destello,
o bien solo, bajo un firmamento
cuajado estrellas y marfileño
lucero, cierro mis ojos y ruego
habitar su lar; en mis sueños.
Adonde alienado me amartelo
con la deidad de las modelos;
una Diosa entre los hechiceros
devaneos de vulgares diseños.
Así es, nada es real, sino sueño,
que se sucede tan claro y cierto
que lo palpo material, un viento
que me rejuvenece con nuevos
e íntimos poemas, pensamientos….
Huir hacia los sueños, mis sueños,
hasta que me sepulten muerto….

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