Escribes muy bien, ¿has llegado a publicar algo?


Sí, en las mejores editoriales. Así, mi mansa carrera, no tan rauda como la de mi Inseparable Manoli, se ha impreso y expuesto en los paraninfos más destacados del saber, en los colosales pechos de mis amigos, en los plintos de sus inalcanzables corazones.

Así, Manoli, anclé todas mis rimas en el blanco papiro de muchísimas almas, incluida la tuya. Es mi tarea, me lo encargo diario… Recuerdo, como si fuera ayer, algo que me dijiste en Mérida, yo te comentaba -que tenía mucho trabajo- y tú me respondiste -que el trabajo es la alienación del hombre-. Tienes razón, ese recado es muy cierto y, como cuantas otras apostillas que me hablaron tantísimos amigos, calaron dentro de mí, con tanta valía que, como máximas erigidas, alancearon mi forma de ser hasta reducirla a copo derretido en mis ojos; mansedumbre, dulzura….

Ahora, con mis dedos y en mi viva pena o, quizás, tímida alegría, escribo y reescribo emociones párvulas que graben una caligrafía sensible, que suscite enternecimiento y que agite, en los pechos empíreos de mis amigos y de tu enorme corazón, Manoli, viento de ilusión…. Pues, necesito que incubéis claror de Luna en los etéreos crepúsculos que invaden mis sueños….

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